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Susan Hopkins enseña cómo autorregularnos y enseñar a nuestros hijos

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Durante el primer día de su participación en el World Parenting Forum, la doctora Susan Hopkins, quien dirige el Mehrit Center en Canadá desde el 2014, y que ha trabajado más de 20 años en todas las áreas de la educación, desde la primera infancia hasta la educación superior en el tema de la autorregulación, habló a los padres sobre cómo enfocarse primero en su propia regulación para después ayudar a los niños a autorregularse, así como de la importancia de cuidar a los cuidadores.

“Hay una gran diferencia entre autocontrol y autorregulación. Vivimos en un mundo de autocontrol, y sí, todo se trata de nuestros hijos, pero también de nosotros. Tenemos que darnos cuenta de que nuestra salud mental importa. Ante la vida moderna, la calma es un superpoder, es el poder de la crianza”, estableció Hopkins.

Para diferenciarlos, la doctora explicó que autocontrol es el esfuerzo mental para inhibir impulsos, mientras que la autorregulación es acerca de cómo manejamos el estrés, qué tanta energía gastamos en hacerlo y qué tan bien la recuperamos; es tener compasión de nosotros mismos y estar ahí para apoyar al otro también.

Los malos comportamientos, peleas, que nuestros hijos sean flojos, o que simplemente no podamos pararnos de la cama; el estrés está detrás de todo esto. Lo esencial aquí, es pensar en el estrés de una forma distinta y pensar en nuestra salud mental y corporal, por lo que es necesario aprender qué reduce nuestro estrés. “Cuando estoy estresada imagínate qué tipo de madre soy; no siempre podemos ser la mejor versión de nosotros mismos”.

Pero, ¿qué es el estrés? El estrés es la respuesta del cuerpo a una demanda impuesta en él. Hay varios tipos de estrés: social, emocional y cognitivo. Existe una ciencia detrás, reacciones físicas, por lo que nuestra tarea es comenzar en buscar nuestro propio equilibrio, estar bien y ser empáticos.

“La empatía es una emoción muy costosa porque es lo que nos mantiene juntos. El estrés excesivo bloquea la empatía porque cambia cómo funciona nuestro cerebro y pasamos a modo sobreviviente”, indicó la doctora, y añadió que existen muchos ejemplos de situaciones que pueden estresarnos, como ruidos fuertes, emociones fuertes, etcétera, pero todas se engloban en cinco tipos: social, emocional, prosocial, biológico y cognitivo.

Ante estos estímulos, la clave es darnos tiempo como padres para restaurarnos. Darle descansos al cerebro para descansar varias veces al día, tomar caminatas, cerrar la computadora y desconectar unos minutos, de esta manera al llegar a casa no tendremos nuestra batería de empatía agotada.

 “Pensemos en qué puedo hacer para tener más balance en mi vida”, aconsejó, esto a fin de evitar las principales señales de exceso de estrés: imposibilidad de conciliar el sueño, carácter irritable, dificultad para mantenerse concentrado, pérdida de memoria, dificultad para resolver problemas, preocupación constante, pensamientos intrusivos, pérdida del placer, entre otros.

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Photo by Josh Willink on Pexels.com

La autorregulación es la clave para lograr el equilibrio y evitar estos síntomas por episodios de estrés intenso, ya que busca entender los comportamientos, no manejarlos, así como conocer el impacto del estrés. Ante esto, ayuda mucho pasar tiempo con los niños, fortalecer lazos, darnos tiempo para restaurarnos, dejar el celular y prestar atención a la comunicación. Como cuidadores, podemos aplicar la calma, escucha, consciencia y reflexión, factores clave para la autorregulación. Otras estrategias para padres son:

  • Replantear el comportamiento que veo en mi hijo: por qué mi hijo se comporta así y por qué ahora.
  • Reconocer el impacto de tener mucho estrés en nosotros mismos y en los niños.
  • Reducir el estrés en los cinco aspectos: físico, emocional, social, prosocial y cognitivo.
  • Reflexionar sobre cuándo y por qué nuestros hijos no están en calma y trabajar alrededor para brindarles esa calma.
  • Restaurar nuestra energía como padres y buscar el balance para nosotros y nuestros hijos.

Una nueva forma de entender a nuestros hijos

En el segundo día de su participación en el World Parenting Forum, la doctora Susan Hopkins enseñó la importancia del aprendizaje de la autorregulación en los niños y estrategias para lograrlo.

Primero, aclaró que enseñar a los niños y niñas de autorregulación no significa aplicar castigos ni un programa de manejo de comportamiento, sino que se trata de enfocarnos en la salud y el bienestar de los menores, así como crear condiciones para que sepan convivir por medio del juego, que aprendan a aplicar la resiliencia, y busquen ayuda cuando la necesiten.

“La parte más antigua de nuestro cerebro, la cual compartimos con los reptiles, es la parte de atrás. Por otro lado, la parte del sistema límbico la compartimos con los mamíferos y la nombramos como cerebro rojo. Hablamos de cerebro rojo porque es el área del cerebro que reconoce las amenazas y nos permite buscar seguridad. Si nuestros hijos están con gente nueva se ponen en estado de alerta, en busca de seguridad. También despierta en nosotros el sentido de supervivencia, la memoria y las emociones”, explicó la Dra. Hopkins.

Cuando esta parte del cerebro se empieza a apoderar de otras áreas del cerebro debido al estrés, es cuando vemos problemas en el comportamiento, ya que tiene que ver con la protección personal. Sin embargo, pasamos la mayor parte del tiempo en el “cerebro azul” o neocórtex, que es donde se toman las buenas decisiones, en donde surge la empatía, el poder contar una historia, un chiste, etcétera. Es la parte del balance.

Si nuestros hijos se meten en problemas o actúan mal se debe utilizar la parte azul del cerebro para calmarnos; cómo respondemos es muy importante. Por su parte, cuando los niños se ponen en modo supervivencia, porque se sienten inseguros y se activa la parte roja de su cerebro, entonces es difícil para ellos empatizar y calmarse por sí mismos, por lo que entra en juego la importancia de la corregulación con los padres.

“Tenemos que ayudar a crear niños resilientes. A veces se trata de soportar, de encontrar los recursos que necesitas para hallar tu bienestar. Biológicamente, la resiliencia tiene que ver con cómo manejamos el estrés y cómo nos recuperamos de éste”, explicó la doctora Hopkins, ante lo que expuso algunos factores comunes de estrés: problemas sensoriales, ansiedad social, falta de sueño, falta de ejercicio, soledad, etcétera.

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Enseñar sobre autorregulación es entonces la clave para superar estos factores, para lograrlo, los padres deberán ayudar a sus hijos a manejar el estrés para que a la larga el niño comience a hacerlo por él mismo. Esto se facilita desarrollando una relación saludable con ellos, haciendo que se sientan escuchados, que sus sentimientos son validados y que estamos ahí para ellos. 

“Por su parte, los niños con comportamientos agresivos se encuentran demasiado estresados, ante lo que debemos enseñarles a calmarse por medio de nuestra propia calma y adoptando una visión y estilo diferente de paternidad”, recomienda la doctora Hopkins, quien enseñó un cuadro llamado Matriz tensión-energía en el que se reflejan los estados idóneos para realizar distintas actividades, como aprender y descansar, y al que es posible acceder adquiriendo los videos del World Parenting Forum.

Como último tema, Hopkins brindó algunas estrategias a los padres y madres de familia, a fin de ayudar a los niños a autorregularse en los distintos aspectos de la vida. 

Estrategias para el dominio emocional: No ver las emociones como algo malo o pedir a los niños que no lloren. Al contrario, se trata de convertirse en un “sitio seguro” para que los niños puedan expresar sus emociones. Además, es buena idea establecer rutinas diarias que tengan horarios flexibles, ser empáticos ante las vivencias de nuestros hijos, así como crear espacios de relajación y calma para los niños en los que puedan relajarse.

Estrategias para el dominio cognitivo: Incentivar el juego, empezar el día con una energía de calma y ser conscientes como padres de los estímulos con los que nuestros hijos son más propensos a estresarse. Finalmente, reconocer el proceso de los niños para pasar de “cerebro rojo a azul”.

Estrategias para el dominio social: Algunos niños batallan mucho en involucrarse en actividades sociales, por lo que primero necesitarán sentirse seguros. Presionar a un niño sobre intentar socializar sólo trae más tensión, por lo que deberemos practicar integrarlos al juego de manera natural y desde temprana edad con otros niños de su entorno.

“Lo que los niños y adolescentes necesitan de nosotros es ayudarlos a mantener el balance, observarlos, escucharlos y conectar con ellos para ayudarlos a entender el mundo, para esto debemos concentrarnos en ver sus comportamientos de forma diferente, actuar diferente y de esta forma, hacer la diferencia”, finalizó así la doctora Susan Hopkins su participación en el World Parenting Forum, en el que expertos del parenting brindaron sus conocimientos para ser mejores educadores, padres y tutores. Es posible acceder a los videos completos en este link.

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Photo by Jep Gambardella on Pexels.com

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