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Lote de bolsas Louis Vuitton defectuosas

Comprar una bolsa de marca es un lujo que requiere un importante esfuerzo para muchos. El porcentaje de las personas en el mundo que pueden gastar miles de euros en artículos como Louis Vuitton es muy bajo, sin embargo, hoy en día, se han convertido en un símbolo de estatus. Todo esto, va de la mano de un estilo de vida, de poder traer lo mejor. 
¿Qué pasa cuando la calidad no concuerda con el precio que se esta pagando? 


Debo confesar que yo soy una fanática de las bolsas, puedo traer una camiseta de 80 pesos, pero mi sueldo entero, va directo a mi hombro. Hace un par de años logré comprar una bolsa llamada Neverfull MM con la lujosa piel Epi que la marca afirma es de la mejor calidad. 
La compré en Estados Unidos y al llegar a México, realice el ritual acostumbrado, la saque de su caja, la puse en la funda de franela con un plástico abultado por dentro para que nunca perdiera su forma y luego en la parte fresca y oscura del vestidor para que estuviera en la mejor temperatura. ¡Si, como si estuviera guardando un buen vino en la cava!

La usé dos o tres veces, hasta que noté que siempre que la llevaba, se me manchaba mi ropa de negro, sin poder limpiarla. Así fue como tuve que tirar tres vestidos y un traje sastre blanco. Al analizar mi lujosa y carísima bolsa, me di cuenta que se estaba derritiendo el borde negro de las asas. 


Llevé la pieza a Luis Vuitton, en donde me recibieron con una copia de champaign y unos deliciosos pastelitos, y me confesaron que efectivamente esas bolsas salieron defectuosas. ¡Se derriten con el sol!

 
Me sentí aliviada de saber que estaban reconociendo su error, seguramente pagarían los daños a mi ropa y me devolverían el dineral que costó su defectuoso producto. Pero para mi sorpresa, no sólo los estándares de calidad dejan MUCHO que desear, sino que su sentido común, también.


1. No me iban a pagar los daños.

2. No me iban a devolver el dinero.

3. Me harían el GRAN FAVOR de cambiarme la bolsa, pero aunque fuera la misma, tendría que pagar 13,000 pesos de diferencia, porque por el tipo de cambio, la pague en menos que lo que cuesta ahora. 


¡Increíble! Una prenda de 2,050 dólares que se derrite con el calor, te mancha tu ropa y se devalúa. ¡Como lo oyen! 


Saqué cuentas, enseñé la etiqueta, les di mis mejores discursos para que ayudaran, pero nada funcionó. Unas vendedoras decían que la roja era más barata que las demás, otras decían que en aquel entonces el cambio bancario me hubiera dado 35,000 en vez de 43,000 por los 2,510 dólares, y así, mil versiones, antes de reconocer que una marca de lujo DEBE responder correctamente y portarse a la altura en una situación así.

Por su puesto, mandé un mail al corporativo pidiendo que por lo menos, me tomaran la bolsa al mismo precio que la compré, o que me la cambiaran por una igual que no se derritiera. Digo, no creo que fuera mucho pedir que una bolsa que había costado 2050 dólares, no tuviera el mismo efecto que un pedazo de plastifica negra al sol. ¿O si?

Su amable respuesta decía que «Los productos de Louis Vuitton estaban fabricados según las más exigentes especificaciones y, teniéndose cuidado y atención. Que debían proporcionar muchos años de satisfacción, peeero que no concedían una garantía vitalicia.»

¿Garantía vitalicia? ¡Si ya me habían confesado que el material que usaron para ese lote, se derretía con el calor! Imagínense si esas eran las más exigentes especificaciones y cuidados para atreverse a vender en más de 40,000 pesos una bolsa DE FEC TUO SA!

Entré a Internet y descubrí que no sólo se trata de la Neverfull, sino que hay mucha gente subiendo fotos de sus CARISIMAS bolsas Louis Vuitton derretidas.

La conclusión es que como no quise pagar 15,000 pesos más por una bolsa que posiblemente esté igual de CHAFA que la bolsa de 2,000 dólares que compré y que arruinó mi ropa y mi alegría por unos ratos. Tuve que guardar el exclusivo artículo de «lujo» y meditar ¿Por qué demonios pagamos tanto dinero por cosas que no tienen calidad y cuyo único mérito es la extraordinaria publicidad que le hacen?

De acuerdo a una investigación realizada por Psychology Today, comprar esas marcas de lujo genera una especie de estatus o esnobismo. 

México es el país que más consume marcas de lujo en América Latina, lo cual contrasta con los niveles de pobreza extrema con los que también contamos. Las ventas representan el 55% de la región, con un mercado de lujo con valor mayor a los 3.8 mil millones de dólares y un crecimiento anual del 5.2%.


¿Prestigio a qué precio?

Es un hecho que invertimos mucho dinero en tener esos artículos de lujo, y es un hecho COMPROBADO, que dichos artículos no siempre tienen calidad.

El precio de estos productos trae consigo un mensaje psicológico respecto a la calidad, ser considerado de lujo implica mucho más, ya que se espera que al pagar más se obtengan más valor y beneficios percibidos. La realidad es que no siempre resulta así. Por ejemplo, la Neverfull de Louis Vuitton y el servicio después de aceptar que venía defectuosa.

Para los seres humanos, cuando algo es difícil de obtener, tiene más valor. Esas firmas, se convierten en un índice de estatus socioeconómico.  Es decir, poseer sus artículos, significaría que tenemos alcance a «lo mejor», sin embargo muchas veces nos endeudamos y dejamos de tener lo importante, por pagar grandes cantidades a cambio de cosas que no solo no sirven, sino que echan a perder lo que sí tenemos. Y no me refiero solo a la ropa, como sucedió en mi caso por culpa de la Neverfull MM con la dizque lujosa piel Epi roja carmín. ¡No! Eso es lo de menos, fue una lección cara, pero para muchas personas, también significa echar a perder a la familia, a los hijos y la paz de saber lo que realmente importa. 

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