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Trump y el derrumbe de la estrategia política

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Por Leticia Robles de la Rosa*

Los parámetros de la estrategia política como los conocemos en México se derrumbaron. El triunfo de Donald Trump demostró que los mexicanos llegamos tarde a la aplicación de fórmulas que resultaron exitosas durante años en naciones como Estados Unidos, Alemania, Argentina, Colombia, Italia, Francia, y que ahora deberán modificarse rápidamente en todo el mundo.

México se enfila a un proceso electoral inédito. En 2018 habrá elecciones federales para elegir nuevo Presidente de la República, al nuevo Senado y a la nueva Cámara de Diputados, pero además 30 elecciones estatales.

¿Cómo caminaremos hacia allá? ¿Con un modelo de estrategia política, de estrategia electoral que ya demostró su fracaso en la sociedad mundial?

Basada en una significativa bibliografía, la enciclopedia Wikipedia resume que “el primer ejemplo conocido de un sondeo de opinión fue una encuesta de voto local, sin valor científico, realizado por el Harrisburg Pennsylvanian en 1824, que dio como ganador a Andrew Jackson sobre John Quincy Adams por 335 votos a 169 en la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos. Tales sondeos, sin valor ni método científico, se volvieron gradualmente populares, pero manteniéndose a un ámbito local, normalmente en el área de una ciudad.

“En 1916, el Literary Digest se embarcó en una medición de carácter nacional, enviando millones de tarjetas postales y, simplemente, contando las que respondidas. De esta forma, se predijo correctamente la elección como Presidente de Woodrow Wilson y de las siguientes cuatro elecciones presidenciales.

“En 1936, el Literary Digest utilizó una muestra significativa de 2,3 millones de votantes, con la cual habían determinado que la población norteamericana tendía a simpatizar con el Partido Republicano. Una semana antes del día de las elecciones presidenciales, se informaba que Alf Landon del Partido Republicano era, de lejos, mucho más popular que Franklin D. Roosevelt del Partido Demócrata.

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George Gallup

“Al mismo tiempo, George Gallup realizó una encuesta mucho más pequeña, pero con mejores bases científicas, utilizando muestras demográficas representativas. Gallup predijo correctamente la victoria arrolladora de Roosevelt. Al poco tiempo, el Literary Digest dejó de funcionar, mientras que los sondeos empezaron a incrementarse”, explica la enciclopedia virtual.

Pues a pesar de esa historia, México llegó muy tarde al mundo de las encuestas, porque era un país donde sólo ganaba un partido político, el PRI, por voluntad del mismo partido político y no tenía caso alguno hacer encuestas, que comenzaron a hacer algunas universidades desde 1994, pero que su primer gran aparición nacional fue en el año 2000, cuando ganó Vicente Fox la Presidencia de la República.

México llegó muy tarde al uso de las encuestas electorales, pero rebasó y demostró que ya no sirven. Aunque comenzaron a fallar desde el 2006, en el 2012 todavía algunas mostraron tener utilidad, pero en junio de este año, el PRI sufrió las consecuencias de confiar en las encuestas.

Y la semana pasada ocurrió lo mismo en Estados Unidos. Las encuestas no pudieron reflejar el sentido del voto de los estadunidenses. Como tampoco pudieron hacerlo en el Brexit ni en la paz de Colombia. Las encuestas, que son uno de los pivotes de la estrategia política, ya fracasaron y ahora tendrán que rediseñarse, si quieren mantenerse como un instrumento fundamental para el quehacer político.

México también llegó tarde a la aplicación de la estrategia de campaña, porque las elecciones en Estados Unidos demuestran que están acabadas en su función básica: derrotar al enemigo.

Trump demostró al mundo que la guerra sucia no funciona; que ese principio de golpear al adversario al extrapolar sus defectos, al “quemarlo” públicamente, no impacta ya en el ánimo del electorado.

El fenómeno Trump también demostró que ya no funciona dar por hecho la psicología de los sectores sociales.

Las mujeres tienden a votar por ideales, no políticos, sino de estereotipos, dicen los especialistas de la estrategia electoral y Trump demostró que eso dejó de ser cierto. Las mujeres que votaron por el republicano demostraron que para ellas es mejor que los alejen a los extranjeros, que las respeten en su integridad como seres humanos. Los latinos van a solidarizarse entre ellos y serán la fuerza contra Trump, y nada, que ellos votaron por Trump.

Los especialistas nos enseñan que en toda estrategia electoral, política, se necesita siempre de un esquema de contención de crisis. ¿Cómo salió Trump de la crisis que le generó hablar vilmente de las mujeres o descubrirse evasor de impuestos? ¿Usted le vio una estrategia de contención de crisis? Yo sólo vi a un señor que aceptaba sus “culpas”, pero no como un principio de arrepentimiento, sino de un cinismo al que poco le importa que los demás están de acuerdo con él. ¿Esa es una estrategia de contención de crisis?

La modernidad mundial, que se difunde desde los organismos multinacionales, nos ha mostrado que a la población no le gusta la agresión a las mujeres, a la comunidad lésbico-gay, a los migrantes, a los ancianos; y con base en esa tendencia, los estrategas políticos dicen que es necesario utilizar un lenguaje “políticamente correcto” para no espantar a los posibles.

Y hasta eso derrumbó Donald Trump. Él es el máximo representante de lo políticamente incorrecto y ganó sobre lo políticamente correcto.

México, repito, se enfila a un proceso electoral inédito. ¿Está preparada la clase política para el reto? ¿Al votar, los mexicanos somos diferentes a los ingleses, a los colombianos, a los estadunidenses?

Ya hoy salen encuestas que muestran “candidatos preferidos”.

Yo, francamente, no les creo ¿Y usted?

Leticia Robles de la Rosa

*Leticia Robles de la Rosa: Es periodista y experta en los temas de Educación, Política , Elecciones y Congreso de la Unión. Actualmente cubre la información en el Senado de la República y es una reportera de Primera Plana.

 

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