Los vientos de Palacio se alejan de los rudos

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El poder de Yeidckol Polenvsky sufrió un golpe de muerte

En la política no hay derrotas eternas ni victorias perpetuas, pero sin duda alguna el facaso implica que los vientos dejan de favorecer a quien creyó que todos los astros se alineaban en su favor y de eso pueden dar cuenta algunos de los integrantes del grupo de los “rudos” de Morena.

Desde agosto pasado, literalmente todo el país comenzó a ver que algunos de esos liderazgos del ala más radical de Morena, que se autodenominan como los verdaderos morenistas, los verdaderos fundadores, han debido morder el polvo como consecuencia de sus erráticas decisiones.

Yeidckol Polenvsky, Martí Batres, Ana Gabriela Guevara, Pedro Salmerón y Jaime Bonilla pertecen a la misma ala de los duros de Morena y, al menos hasta el momento, los vientos dejaron de favorecerlos, porque esa es la decisión presidencial; al menos hasta el momento.

Hace unos meses, Yeidckol Polenvsky anunció su intención de competir por la presidencia nacional del partido, posición desde la cual lo mismo apuntaló a Miguel Barbosa como candidato al gobierno de Puebla, que ofreció presidencias estatales de Morena a senadores, a cambio de que votaran por Martí Batres en su afán de permanecer en la presidencia del Senado, y también alentó los afanes de Jaime Bonilla, gobernador electo de Baja California, para romper las reglas y tratar de quedarse cinco años, en un gobierno que debe durar dos años.

La semana pasada, Yeidckol Polenvsky vio resquebrajar ese poder con el cual lo mismo denostó al coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, que se burló de la intención de Mario Delgado, coordinador de los diputados federales de Morena, de disputarle la presidencia de Morena.

Con la lista de los beneficiados por Enrique Peña Nieto con condonaciones fiscales, el poder de Yeidckol sufrió un golpe de muerte, porque todo el país se enteró que ella dejó de pagar 16 millones de pesos de impuestos y que su indignación contra los privilegios no es más que un discurso vacío.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que un Presidente de la República está enterado de todo lo que ocurre en el país. Si nos apegamos a eso, es evidente que López Obrador supo que en la lista de los beneficiados fiscales estaba Yeidckol Polenvsky. Si el SAT no le avisó a él de manera directa, sí a Alfonso Romo, mano derecha en la Presidencia de la República y padrino político de la titular del SAT.

En una situación similar está Ana Gabriela Guevara, la polémica ex deportista que ha generado crisis en el interior del mundo deportivo mexicano, por su decisión de someter a los atletas a estrictas medidas de austeridad, a pesar de que ya vivían en penurias económicas.

Guevara aspira a ser candidata de Morena y el PT a la gubernatura de Sonora, pero sin duda que la noticia de que ella es parte de las beneficiadas de Enrique Peña Nieto por las condonaciones fiscales le dio un duro golpe a sus aspiraciones políticas.

Lo mismo le pasó a Martí Batres Guadarrama, quien jamás quiso leer las señales enviadas desde el Palacio Nacional, por el propio Presidente de la República y se aferró a mantenerse en la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, a pesar de que todo le mostró, dia tras día, que su tiempo en esa posición había terminado. De nada le sirvió que Yeidckol Polenvsky lo respaldara hasta el final. ¿Por qué? Porque ningún poder de aliado es más fuerte que la voluntad presidencial.

Otro más que no sabe entender que el Presidente de la República no lo respalda es Jaime Bonilla. Ya las instancias judiciales resolvieron sólo puede gobernar dos años, no cinco como desea. Ya el mandatario federal dijo que no se debe cambiar la ley para ajustarla a los deseos personales; ya la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo que esa pretención es inconstitucional. Pero él insiste en torcer la ley.

Pedro Salmerón también se equivocó al no leer las señales oficiales. Después de meter al gobierno federal en una polémica, porque consideró “valientes” a los jóvenes que hace 50 años provocaron la muerte del empresario Eugenio Garza Sada, cuando intentaron secuestrarlo, puso su renuncia en la mesa y de inmediato fue sustituido como titular del Instituto Nacional de Estudios Historicos de las Revoluciones de México. Él negó la destitución, que evidentemente salió de una orden presidencial.Es evidente que los vientos que emanan desde Palacio Nacional, al menos por el momento, no soplan en favor de los duros de Morena.

FOTO: Tomada de Twitter @yeidckol

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