El Underwood mexicano

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Videgaray limpia el PRI de la estructura vieja

*Leticia Robles de la Rosa

Paso a paso, con estrategias propias de la mente maestra de Michael Dobbs –autor del libro House of Cards, que concibió al hábil, perverso y lúcido Francis Urquhart y que en su versión estadunidense se llama Francis Underwood–, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray trazó una ruta que, a partir de su cercanía a Enrique Peña Nieto, le ha permitido tener el control de prácticamente todo el gobierno y, a partir del martes, de todo el PRI.

Así, paso a paso, Luis Videgaray ha comenzado a vencer al viejo PRI y a colocar a integrantes de su equipo cercano, jóvenes que carecen de un activismo evidente en el partido, pero que han mostrado tener efectividad en el trabajo técnico que realizan. Poco a poco, sacude al gobierno de Peña Nieto de los compromisos con la estructura vieja y poderosa de los priistas que han sobrevivido a todo, hasta a la derrota de la Presidencia de la República.

Diputado Federal en la LXI Legislatura, Luis Videgaray tendió puentes de entendimiento con panistas y perredistas, principalmente Los Chuchos, para entablar diálogos políticos que beneficiaran, desde entonces, a su causa suprema: el triunfo de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República.

Como coordinador de la campaña presidencial, en el 2012, supo ceder espacios a las viejas estructuras priistas, dueñas de las bases del partido, que eran útiles para el objetivo principal.

Ya en el gobierno, supo distribuir lugares de gobierno, para premiar el trabajo del partido. Un partido entonces dominado por gobernadores y líderes legislativos, como era el caso de Manlio Fabio Beltrones.

Pero poco a poco, Luis Videgaray ha recuperado terreno. Jesús Murillo Karam, Emilio Chuayffet, Francisco Rojas, Enrique Martínez y Manlio Fabio Beltrones, todos ex gobernadores, todos poderosos hombres priistas, se vieron desplazados por priistas más jóvenes, más técnicos que políticos, y eficientes en las tareas que se les asignan.

CZxcuEvW0AAizEEAsí, Aurelio Nuño llegó a la SEP; Enrique Ochoa a la CFE; José Calzada a Sagarpa y ahora Enrique Ochoa se va de la CFE a dirigir al PRI. La mano de Luis Videgaray se extiende así al corazón del poder en este país y, si para ello fue necesario tener algunos damnificados, como lo es el propio partido derrotado el pasado 5 de junio, no importa, si lo fundamental es lograr el control.

Sus nexos con panistas y perredistas, le permitieron avanzar en las reformas estructurales; las reformas históricas; aprovechó iniciativas y entusiasmos en la oposición para acompañar el Pacto por México, del cual siempre fue parte, ya sea de manera directa o a través de Aurelio Nuño, a pesar de que se trataba de un trabajo meramente del área política del equipo presidencial, que encabezaba y encabeza Miguel Ángel Osorio Chong.

Y cuando Francisco Rojas mostró críticas a proyectos como la apertura del sector energético, fue preferible que se fuera para sustituirlo con Enrique Ochoa; y cuando Emilio Chuayffet dejó de activar las decisiones para avanzar en la reforma educativa, pues fue mejor sustituirlo por Aurelio Nuño.

Pero las bajas del priismo tradicional, en el gabinete presidencial, encontraron en el partido la trinchera de resistencia. Entonces, el respaldo a Manlio Fabio Beltrones era mejor para evitar que “Los Tolucos”, como los priistas llaman al grupo de Videgaray, se apoderaran del partido.

Y en un movimiento magistral de política, propia de Michael Dobbs, Luis Videgaray respaldó el arribo de Manlio Fabio Beltrones, antiguo adversario interno en el PRI, para que dirigiera al partido, como una forma de reconocer la lealtad y el trabajo impecable que hizo Beltrones en la Cámara de Diputados para aprobar las reformas estructurales.

Un poderoso Beltrones que, sin embargo, debió lidiar con las traiciones y la indisciplina interna que, aunado con los respaldos extraoficiales a la oposición, la idea de lanzar la iniciativa de los matrimonios igualitarios, en plena campaña electoral, junto con la decisión de mantener a Javier Duarte al frente del gobierno de Veracruz, llevaron al PRI a perder en el pasado proceso electoral y forzar la salida de Beltrones.

Diversos columnistas escribieron entonces que Luis Videgaray celebraba esa derrota del partido, porque con ella se acababa el mito de Manlio Fabio Beltrones y era más fácil hacerse del partido.

En las próximas horas, Enrique Ochoa Reza asumirá la presidencia nacional del PRI, mientras se acallan las voces de inconformidad dentro del partido, que son muchas, pero sin la decisión de provocar un cisma dentro del partido.

“Finalmente, el Doctor Luís Videgaray Caso ha sido un ejemplo a seguir a lo largo de los últimos veinte años. Luís fue el presidente de su generación estudiantil en la preparatoria y siguiendo su liderazgo me postule para dos cargos de representación en la secundaria.

“Tiempo después seguí su consejo para estudiar simultáneamente las licenciaturas de Derecho y Economía, en la UNAM y el ITAM, lo que ha sido uno de los grandes aciertos de mi vida profesional. Por si esto fuera poco, Luís me ayudó a conseguir mi primer trabajo en la administración pública federal y ha sido un referente de cómo desarrollar con éxito sendas trayectorias en la academia, el sector privado y el servicio público. México gana con funcionarios públicos como Luís Videgaray”, dice la tesis de licenciatura en derecho de Enrique Ochoa Reza.

No cabe duda dónde están sus lealtades.

En la década de los noventa, Ian Richardson dio vida a Francis Urquhart, en la Hous of Cards de la BBC de Londres; luego Kevin Spacey, dio vida a Francis Underwood, en la versión estadunidense. ¿Es Videgaray el Francis mexicano?

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*Leticia Robles de la Rosa: Es periodista y experta en los temas de Educación, Política , Elecciones y Congreso de la Unión. Actualmente cubre la información en el Senado de la República y es una reportera de Primera Plana.

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