Más allá de la falda y el pantalón…

Derechos de la infancia

Aplaudo la disposición en la Ciudad de México de que las niñas y los niños puedan optar por usar un uniforme escolar neutro. ¡Bravo! Se reconoce un derecho a la igualdad, pero sólo uno.

Los derechos de igualdad en la infancia van más allá de la falda y el pantalón, tienen que ver con garantizar otros derechos urgentes como el acceso a la educación, atención médica de calidad, derecho a una vivienda digna y a una vida libre de violencia y explotación.

INEGI ha informado que 1.4% de la población infantil de 8 a 14 años no sabe leer ni escribir y 24.% de la población en este rango de edad no asiste a la escuela.

Tres de cada diez niños que trabajan no asisten a la escuela; 34% tienen jornadas de más de 34 horas a la semana y 6% realizan quehaceres domésticos y no van a la escuela.

A esa realidad es preciso agregar que somos un país que discrimina, y la tolerancia y el respeto son elementos muy ausentes en la sociedad mexicana.

En el terreno psico-emocional también hay mucho trabajo por hacer. Para darle libertad a un menor de edad de elegir una prenda de vestir es fundamental ayudarle a formar una personalidad en el respeto y tolerancia; sin que haya confusiones, culpas, ni rechazo. Y hay que empezar por nuestra familia y comunidad.

¿Por qué lo digo? Porque nuestra sociedad es profundamente discriminatoria.

Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2018 señalan que el 20.2% de la población de 18 años y más declaró haber sido discriminada en el último año por alguna característica o condición personal, tono de piel, manera de hablar, peso o estatura, forma de vestir o arreglo personal, clase social, lugar donde vive, creencias religiosas, sexo, edad y orientación sexual.

Los motivos que destacan son principalmente forma de vestir o arreglo personal, peso o estatura, creencias religiosas y la edad.

Este comportamiento se presenta en proporciones similares: 20.1% mujeres y 20.2% hombres.

Las principales características por las que en general la población de 18 años y más no le rentaría un cuarto de su vivienda a alguna persona, sería por: ser extranjera (39.1%), ser joven (38.6%), ser una persona trans (36.4%), tener VIH o SIDA (35.9%), o ser gay o lesbiana (32.3%).

La población que no estaría de acuerdo en que su hijo o hija se casara con una persona con SIDA o VIH es de 56.6%, para con una persona del mismo sexo es de 43.0%, y para personas de la diversidad religiosa es del 13.3%.

DERECHOS.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño declara que todos los niños y niñas tienen los mismos derechos, sin distinción alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Sin embargo, la discriminación es una realidad cotidiana para un número elevado de la niñez mexicana pues, aunándose a su condición de menores de edad, el género, la etnia y la posición socioeconómica desembocan en la negación del ejercicio de sus derechos, como son el acceso a servicios y cuidados básicos, educación o atención médica elemental, hasta llegar a la violencia y la explotación.

Qué bueno que haya uniforme neutro y, ¿luego? ¿Cuál es el siguiente reto a vencer para garantizar los derechos de igualdad de la población infantil?

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