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¿Quieres aprender albures?

Lourdes Ruiz, mejor conocida como La Reina del Albur y difusora de la cultura popular de Tepito, y Miriam Mejía nos dan una guía para aprender esta divertida forma de comunicarse, tan mexicana.

 

Si ya saben alburear, se van a divertir mucho leyendo este libro, y puede que hasta se aprendan algunos albures nuevos; pero en especial si no saben, si ya han pasado por la frustración de pedirle a alguien que les explique cómo se alburea y la respuesta ha sido una serie de expresiones que ni entendieron y de “explicaciones” bastante confusas, entonces van a divertirse mucho más y aquí van a aprender por fin que, como de seguro se imaginan, el albur es pura diversión.

Sí: pura diversión. Lo repito porque creo que todavía hay antropólogos, sociólogos, opinionólogos y otros ignorantes en general que siguen clavados con que el albur es un combate verbal de clara intención homosexual, donde el objetivo es penetrar, humillar, sobajar y someter, pero será bueno que no les hagan caso. O sea que tírenlos de a locos, pues. ¿Qué van a saber ellos, si a leguas se les nota que sólo escucharon albures de camino a sus universidades, y eso nomás porque se les ocurrió bajarle a la ventanilla del auto? Si supieran el alto aprecio por el albur que expresaron por escrito personajes tan notables como Alfonso Reyes y Octavio Paz, y eso nomás para que se den un quemón, se quedarían perplejos…

Conforme avancen en la lectura de este libro tendrán motivos para agasajarse, porque les voy a compartir a calzón quitado mi más grande orgullo, todo lo que atrás tiempo aprendí y he ido perfeccionando a lo largo de años gracias al interés que la gente ha mostrado en el tema, como puede constatarse, por ejemplo, por la nutrida concurrencia al diplomado en albur fino que llevo años impartiendo.

Les quiero sacar a relucir desde el principio que todos tenemos un alburero fino dentro de nosotros, pero hay quienes tienen un pelado adentro, y ése es el que no deben sacar, al menos no conmigo, porque en albures me agarran con experiencia.

El albur puede surgir a través de cualquier clase de palabras, incluso las más “inocentes”, así que el repertorio de posibilidades es inmenso. Todo depende de la creatividad, la habilidad verbal y la riqueza de lenguaje de cada individuo. Y, desde luego, también de su picardía; de su espíritu joditivo y ganas de jugar con las palabras.

Requisitos del albur:

  • Intercambio verbal oral.
  • No utilizar insultos, groserías, ni palabras malsonantes u obscenas.
  • Contestar con rapidez; si te lo piensas mucho, pierdes.
  • No se deben repetir frases completas: pero se valen palabras repetidas.
  • Siempre debe haber alusiones ocultas al sexo, en cualquiera de sus variantes.
  • El albur es un juego, así que siempre habrá un perdedor y un ganador, pero ambos se divertirán.
  • Para alburear se necesita habilidad verbal, gran agilidad mental y mucha sagacidad, además de conocer muchas palabras y sus diversos significados.
  • Si ya desarrollaron destreza, pueden alburear con rima; todo es cuestión de echarle la cabeza (y ustedes responden: “te la encajo con destreza”).

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