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¿Hacerse el difícil es útil, hay una mejor forma?

  • El punto de jugar a eso es que si obligamos a nuestra pareja a hacer un esfuerzo con el tiempo, hará que nos quiera más. 
  • El principal problema de jugar a hacerse el difícil es su naturaleza engañosa y manipuladora, que nos impide ser quienes realmente somos.
  • El enfoque “a su debido tiempo” es más óptimo, porque es sincero: invierte más tiempo para que se pueda desarrollar la profundidad romántica.

Ambos enfoques implican un enfriamiento en el comportamiento. Sin embargo, jugar a hacerse el difícil es el único enfoque que requiere una manipulación engañosa. 

En el enfoque de “a su debido tiempo”, ambos son conscientes de sus actitudes románticas genuinas, pero deciden invertir el tiempo requerido para desarrollar y mejorar sus propios sentimientos. En ambos casos, el amor debe desarrollarse y “ganarse” con el tiempo, volviéndose más significativo y profundo al experimentar un aplazamiento tortuoso de sus auténticos deseos sexuales. 

El enfoque “a su debido tiempo” es una ruta más seria. No necesariamente arroja dudas sobre la sinceridad del amante; más bien, implica invertir más tiempo para que se pueda desarrollar la profundidad romántica. El método “a su debido tiempo” constituye una especie de cortejo prolongado. De hecho, la felicidad conyugal se asocia positivamente con la duración del período de cortejo.

Un juego engañoso y manipulador

Jugar a hacerse el difícil puede crear varios problemas, como la necesidad de engaño y manipulación, la falta de reciprocidad, jugar juegos superficiales en asuntos serios, atraer al tipo equivocado de personas y aumentar la inseguridad y la incertidumbre en la relación. Me centro aquí en la dificultad principal: la naturaleza engañosa y manipuladora de jugar a hacerse el difícil, que nos impide ser lo que realmente somos.

La sinceridad y la franqueza son de hecho esenciales en las relaciones románticas. Sin embargo, el equilibrio y la moderación también son valiosos. La sinceridad y la apertura completas no siempre son beneficiosas para nosotros. Por lo tanto, tiene sentido que al comienzo de la relación, nuestro comportamiento sea bastante discreto para evitar lastimarnos mutuamente. Por ejemplo, no se recomienda describir toda tu historia sexual en detalle, en la primera cita.

Cuando jugamos a hacernos los difíciles, no implica una retención pasiva de información, sino un engaño activo y continuo destinado a beneficiarnos. En ambos casos, retener información puede hacer que la otra persona no esté segura de nosotros, pero cuando jugamos a hacernos los difíciles, la connotación es más negativa. Nuestra pareja puede interpretar naturalmente nuestro comportamiento ambivalente hacia ellos como una señal de que están siendo rechazados. En consecuencia, es más probable que jugar a hacernos los difíciles sea contraproducente para nosotros.

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El valor del esfuerzo a lo largo del tiempo

“Los hombres aman a la chica aparentemente inalcanzable. Lo peor que puedes hacer es ponérselo fácil.”- Leandra De Andrade

El punto de jugar a hacerse el difícil es obvio: si obligamos a nuestra pareja a hacer un esfuerzo con el tiempo, hará que nos quiera más. En general, cuanto más esfuerzo invertimos en algo, más significativo se vuelve y nuestras emociones hacia el objeto se vuelven más intensas. Como dice el refrán: “Cuanto más pagas, más vale la pena”. Pero también ocurre lo contrario: cuando hay más en juego, invertimos más esfuerzo. El dicho “lo que fácil llega fácil se va” se refiere a situaciones en las que algo que hemos ganado sin mucho esfuerzo invertido es de menor importancia para nosotros y, por lo tanto, podemos perderlo de manera bastante equitativa.

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