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Auschwitz, para que nadie olvide jamás

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Por Rafael Gálvez*

Era 27 de enero de 1945, hace exactamente setenta y dos años. Era mediodía y nevaba cuando los asombrados soldados del Ejército Rojo entraron pisando sobre las vías de un tren que fue abandonado. Cruzaron el pórtico principal del campo de la muerte de Auschwitz-Birkenau, en una Polonia ocupada por la Alemania nazi…

Después lo supieron, ese fue el campo de concentración más grande; pero hubo tres campos principales y 39 subalternos. Y fueron construidos para llevar allí a cabo lo que Hitler llamo “la solución final”, el exterminio sistemático, masivo, de judíos europeos.

Ese día 27 de enero entraron los aliados a liberarlo. En una extensión de 120 hectáreas, encontraron 300 hornos crematorios, 300 cámaras de gas, 300 barracas de mujeres y 300 de hombres. Las fuerzas aliadas descubrieron a siete mil prisioneros sobrevivientes, entre judíos, gitanos, polacos y rusos.

Auschwitz había sido creado en 1940 para ser una gigantesca maquinaria de muerte, principalmente para judíos deportados desde distintos países de Europa. En su punto máximo, entre 1941 y 1944 el campo de Auschwitz pudo albergar a 400 mil presos, destinados a morir. Allí fueron muertos y después incinerados un millón y medio de seres humanos.

Cada año desde entonces la ceremonia inicia con el estruendoso y horrible silbato de un tren, que hace recordar la llegada al campo de la muerte… Casi siempre, ante los líderes mundiales: el presidente de Israel, el de Polonia, y otros, hablan en memoria de los caídos. Hace 12 años, hablo allí Anatoly Shapiro, el mismo hombre que en 1945 fue el comandante de las tropas que entraron a liberar Auschwitz…

Shapiro entonces dijo: quiero decir a toda la gente, en todo el mundo: “esto no debería volver a suceder”. Con palabras entrecortadas, recordó: “vi las caras de la gente que liberamos: pasaron por el infierno”. Anatoly Shapiro habló a través de una conexión en video desde Estados Unidos.

La ceremonia en Auschwitz reúne cada año a decenas de sobrevivientes. Aquel año Kazimier Orlowski, judio polaco de 84 años dijo: “fueron tiempos horribles… la nieve caía como hoy, íbamos vestidos de rayas y algunos de nosotros íbamos descalzos”.

El presidente de Polonia dijo de Auschwitz: “fue una criatura generada por el odio, la crueldad y el desprecio por el hombre…Estas conmemoraciones son para que los jóvenes, las nuevas generaciones, no lo olviden jamás”.

Hace doce años el entonces presidente de Ucrania, Víctor Yushchenko, cuyo padre murió en el campo de Auschwitz, prometió que en su país no habrá sitio para el antisemitismo, la xenofobia y los conflictos raciales. El presidente de Alemania participó en la ceremonia, pero no hablo, y Moshe Katsav de Israel dijo: “nos es muy difícil entender porque en el siglo veinte el mundo guardo silencio ante la tragedia de los judíos, porque Palestina se mantuvo cerrada a los judíos que querían huir de Europa”.

Al celebrarse aquel 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, se conmemora también el momento en que Estados Unidos se enteró del alcance del holocausto, pero muchos todavía no saben que su propio gobierno lo supo, desde 1942, tres años antes.

Es Auschwitz, hoy…72 años después… porque quienes no conocen su historia, están condenados a repetirla… Auschwitz, para que nadie olvide jamás.

*Rafa Gálvez es periodista, un amante de los libros y un buscador incansable de historias. Las cuenta de tal manera que las vives, las disfrutas. Rafa es un excelente redactor de noticias de radio y televisión. Trabaja en Televisa y en Grupo Imagen.

 

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