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Vivir mucho y vivir bien

El Dr. Shigeaki Hinchara, presidente emérito de la Universidad Internacional St. Luke y presidente honorario del Hospital Internacional St. Luke, dos reconocidas instituciones médicas de Tokio, ha sido inspiración para muchos pues vivió 105 años, bien vividos. 

Su libro titulado “Vivir mucho, vivir bien”, da las claves para alcanzar la longevidad con salud y bienestar.

Aquí sus consejos:

1. No dejes de trabajar

El Dr. aseguró que el trabajo es vida. “La edad de jubilación actual se fijó hace medio siglo en los 65 años, cuando la esperanza de vida promedio en Japón era de 68 años y apenas 125 japoneses pasaban de los 100 años”.

La esperanza de vida en la actualidad es mucho mayor que antes, por lo que la jubilación tendría que llegar mucho más tarde o nunca.

2. Haz ejercicio y come bien

El Dr. Hinohara no permitía que nadie le llevara sus paquetes y su equipaje. Además, impartía unas 150 conferencias al año, por lo general hablando durante 60 a 90 minutos, todo el tiempo de pie, decía, “para mantenerse fuerte”.

Aseguró que las personas que viven una vida larga no tienen sobrepeso, pues la obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes de aumento de la morbilidad y la mortalidad.

Él desayunaba una cucharada de aceite de oliva crudo, naranja, y comía pescado y verduras. 

3. Encuentra un propósito que te mantenga ocupado

Según Hinohara, no tener una agenda completa constituye una manera segura de envejecer más rápido y de morir antes. Mantenerse ocupado y motivado es clave para tener un sistema inmunológico fuerte. 

4. Rodearse de gente buena y olvidarse de las reglas

Rodearse de gente positiva y honrada es clave para nuestro bienestar. Cuando éramos niños, nos divertíamos, y no cansábamos al cuerpo con demasiadas reglas ni enojos. 

Esta actitud trabaja sobre todo contra el estrés, que es uno de los grandes males que aquejan a la humanidad en estos tiempos.

5. Los médicos no pueden curarlo todo

La ciencia por sí sola no puede ayudar a las personas.

“Nos une a todos, pero la enfermedad es individual. Cada persona es única y las enfermedades están conectadas a su corazón”, decía. “Para conocer la enfermedad y ayudar a las personas, necesitamos artes liberales y visuales, no solo médicas”.

Por eso Hinohara hizo que el hospital St. Luke’s, en el que trabajaba, les diera clases de arte a los pacientes, así como terapia con animales, algo que cura el corazón.

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