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Tane rinde homenaje en plata a la fauna mexicana

“No me permitiría diseñar joyas que no duraran o que no vinieran para quedarse”, asegura Ricardo Domingo, director de Tane, firma mexicana que presentó un nuevo capítulo en su historia. Esta aventura se materializó en plata, y no podía ser de otra forma, ya que desde 1942 esta marca ha transformado el metal en piezas que hablan de lujo artesanal mexicano y tradición orfebre. Ahora lo hace con la colección Animales, que retoma las formas de cinco especies endémicas para posarlas sobre el emblemático eslabón de la firma y convertirlas en cinco dijes icónicos, acompañados de accesorios como aretes, pulseras y collares que muestran la majestuosidad del quetzal, la sofisticación de la serpiente, el misticismo del jaguar y el escarabajo y la fortaleza de la tortuga.

“Seguimos en la creatividad, queremos seguir expresando esta misión que tenemos de hacer felices a las personas y embellecer el mundo, justo ahora más que nunca deseamos demostrar la innovación, lo que estamos haciendo para dar un poco de alegría a la gente, provocando sentimientos para que estén bien”, refiere Ricardo Domingo, director creativo de Tane, sobre la colección que integra 45 piezas realizadas en plata 9.25, plata vermeil de 23 quilates y algunas en oro amarillos de 18 quilates, las cuales implicaron un reto particular para su producción.

“El desafío era rendir tributo a la marca, tomar un animal y tener esta abstracción de los 80 años, aún más teniendo el antecedente del gallo creado por Pedro Leites, que hizo en año 1961, pluma por pluma, incluso el expresidente Adolfo López Mateos los empezó a regalar a muchos mandatarios que llegaban al país, de hecho los reyes de Bélgica lo tienen; después la gran María Félix los convirtió en iconos porque los llevaba con ella a las películas de Hollywood. Así que cuidado con lo que diseñas, porque tienes que hacerle honor a esa marca, a esa trayectoria”, enfatizó.

“Es una época en la que la gente está pensando cuáles serán sus marcas del futuro, nosotros queremos que nos elijan, por eso diseñamos cosas que son de verdad y tienen sentimientos, porque no queremos ser simplemente una marca, queremos ser una marca amiga y un amigo es el que te cuenta historias, la del gallo, la de la serpiente y el quetzal”, asegura Ricardo y asegura que tras la pandemia “no podemos comprar cosas por comprar, que no significan algo, porque creo que el consumo irá hacía los significados, ¿qué representa para mí esta prenda, esta joya?, el color de mis gafas, ¿qué me traerá? Frenar la compra impulsiva, ahora que tenemos una computadora y podemos comprar todo lo que queremos, nos lo vamos a pensar, vamos a comprar local, vamos a comprar cercano y marcas que sean de verdad. ¿Qué es? La que fabrica con plata de México, el material no lo traemos de Sudáfrica y gastamos queroseno sino que ya está aquí porque el corazón de México es de plata, ya que somos el país que más extrae este metal en el mundo”.

También, Ricardo está determinado a continuar reforzando la responsabilidad de crear iconos que enaltezcan a México, colecciones que sean de un final internacional, de un acabado y visión moderna, cosmopolita y contemporánea pero que la base sea el valor artesanal del país.

“Nos hemos pasado de este consumo masivo, creo que la gente que está confinada se empieza a dar cuenta de lo que tiene en casa porque antes entrabas corriendo, cenabas, te ibas a dormir y salías por la mañana, ahora te has pasado horas y horas en un espacio al que no estabas acostumbrado y de pronto comienzas a ver ese jarrón o una cosa que dices: ‘qué feo, ya no me gusta, voy a pensar mucho más a la hora de escoger el producto’. Y nuestras piezas no van a pasar de moda, quizá el dije de serpiente lo guardas y en tres años lo sacas del armario y te inspira a mostrarte de una manera especial, porque son joyas que visten, tienen tanta personalidad que lo logran, no son perecederas, son hechas a mano, con lenta elaboración por grandes artesanos”.

Al preguntarle, con qué animal se identifica más, Ricardo hace una pausa, recorre los diseños en su cabeza y se inclina por aquellos que tienen una visión panorámica de la vida. “Nunca había pensado qué animal podría ser yo, pero eso de volar debe ser muy bonito. El mar me da miedo, nado bien pero soy de los obsesionados con la película Tiburón, a mí me marcó, así que me da miedo, al mar no le encuentro. Cuando piensas que de repente tienes el poder de volar, debe ser tan bonito ver todo desde arriba, que me quedaría con un ave, con la más majestuosa del mundo que es el águila imperial, pero si te digo la verdad, por personalidad me va mejor un colibrí. Sería feliz con ese traje tan brillante, que es un tanto plateado, y me muevo muy rápido, soy muy activo, así que ese me sienta bien, aunque me conformaría con cualquiera”, concluye.

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