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“Vandaliza” la ciudad… con flores

Un oficio que le llegó por herencia, la floristería, y un proyecto que emprendió por empatía y solidaridad, el “vandalismo”, fueron los motores que impulsaron a Sofía Rivera para armarse con flores y comenzar una misión en la Ciudad de México, donde se apropia de espacios públicos para enviar un mensaje de esperanza a través de la naturaleza y el arte, como parte de las actividades de su empresa Artistería.

En su reciente instalación floral, Sofía llevó su inspiración hasta las calles de Veracruz y Guadalajara, al exterior del hotel CONDESAdf, donde se ubica la obra Memorias de hojalata, un auto creado por la artista mexicana Betsabeé Romero.

“En esta cuarentena, la única actividad que tenías era salir a caminar y normalmente te sigues derecho, por eso empecé a poner flores en una banca o en un basurero, en diferentes lados para que las personas las voltearan a ver, con el objetivo de que te acuerdes el día de mañana y le des a las cosas una segunda oportunidad para ver qué te regresan”, comparte Sofía, quien inició su vandalización en un basurero, aunque “no es que de ahí tomara la inspiración, sino que normalmente un basurero es para basura y al ponerle flores mostré que hay otra manera de ver la vida”.

También en su mensaje desea sembrar la necesidad de “vivir una vida más pausada, contemplar y entender que las flores son algo muy simple que están al alcance de todos, pero normalmente no te dabas tiempo de voltear a ver y disfrutar, entonces queríamos darle una segunda vida a este coche que se basa en las memorias, en los recuerdos, en lo antiguo, en la nostalgia, en las canciones de Agustín Lara, del cine de época en blanco y negro, y quise retomarlo para que las flores que utilizara dieran esa sensación”

Una paleta dramática, con capullos deshidratados en colores lila, morado, y “con flores de memoria, que les llamé así porque el auto lleva ahí mucho tiempo, pero poca gente sabe esa historia de cómo Bestabeé quería plasmar esa memoria del México antiguo” explica sobre la obra que realizó la artista al exterior del edificio Art Déco que se ubica frente a la glorieta Citlaltépetl.

“Artistería surgió a raíz del coronavirus. Muchos agricultores comenzaron a deshidratar las flores para que no se les echaran a perder, yo empecé a hacer pruebas con la gente que me vendía para ver cuál se veía más bonita deshidratada; también porque simbolizan esas memorias y recuerdos, que al final son un poco la historia que nos contamos a nosotros mismos, como una frase que me gusta de Gabriel García Márquez que dice: ‘La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado’. Creo que al final, este tiempo va con lo mismo, siempre hay flores para quien las quiera ver, por más que estés en un mal momento, siempre van a existir y eso trato de demostrar”.

Su objetivo se ha cumplido, pues los transeúntes agradecen el gesto, lo comparten en redes sociales y han generado una cadena de buena vibra. “Al principio estaba sorprendida de la reacción de las personas, porque todo lo que ponía, lo hacía pensando en que quizá se lo iban a robar o a desaparecer, y no. La gente lo cuida, le gusta, se toma muchísimas fotos y ves que las suben. En los argumentos que dejo, rayan y ponen agradecimientos”, los cuales Sofía regresa de la manera que ella hace mejor.

“En Artistería cada vez que compras unas flores, regalamos otras. El proceso artístico de la flor lo veo como una cadena que empieza con los agricultores plantando, tienen que sembrar la semilla, cuidarla, regarla, ponerle el cariño, y cuando alguien te manda flores, te envía cariño, es algo muy para ti, entonces nosotros con un porcentaje de esas ventas compramos más producto y lo dividimos en tres causas: la primera es mandar flores a los doctores, la segunda es a pacientes con cáncer y la tercera es regalar flores en la calle, porque de la manera en que lo veo es que me dedico a la industria de la felicidad, a hacer sonreír a las personas a través de las flores, así, si tú mandas unas flores alguien más recibirá ese cariño, por eso empezamos a hacer las vandalizaciones en la calle, para que más personas voltearan a ver las cosas, que recordaran lo que es contemplar y el lema de siempre hay flores para quien las quiera ver”, concluye Sofía, mientras planea el próximo “ataque” feliz.

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