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Una chef que cocina canciones

La chef Gaby Ruiz crea platillos inspirados en tres personajes que representan las características de un estilo diferente de diseño

La sinestesia se define como la variación de la percepción humana, la capacidad de atribuir una sensación a un objeto a través de varios sentidos, es decir, las personas sinestésicas son capaces de escuchar el sonido de los colores, saborear las texturas o ver el color de las palabras, experimentando de una manera diferentes los estímulos sensoriales. Así es como vive sus días Gaby Ruiz, chef originaria de Comalcalco, Tabasco, quien aprovecha esta característica para ofrecer experiencias culinarias que van más allá del gusto, pues se inspiran en los “sabores” que las canciones, los sonidos o paisajes tienen para ella. “A mí me gusta cocinar las cosas que no se comen, por ejemplo, cocinar canciones, cocinar un paisaje, un momento, una personalidad. Siento que cualquier cosa se puede comer”, explicó Gaby, quien inició su aventura restaurantera en su estado natal con el restaurante Gourmet MX, y quien hace tres años trajo su concepto a la Ciudad de México con el restaurante Carmela y Sal, en Torre Virreyes.

Ahora, en su nuevo rol como embajadora de CAFÉ, la colección high end de línea blanca de mabe, hizo uso de su capacidad para con el objetivo de crear tres platillos inspirados en los diferentes estilos de diseño con los que cuenta esta marca. Pero ella no destacó los colores de cada accesorio, ni sus texturas menos su utilidad, lo hizo muy a su manera: convirtiendo esas líneas en personas y maridándolas con un playlist que define sus características a través de notas musicales.

“Para cocinar estos diseños de CAFÉ me inspiré en algo que me encanta, que es la manera en la que tú puedes volver tuya la cocina, porque la puedes hacer como quieras, para que seas única para ti, así que a los diseños que vi les puse un nombre, les inventamos estas características para una persona”, explicó la chef sobre el proceso creativo que la llevó a desarrollar tres diferentes recetas llamadas: “Natalia Café (ensalada de betabel con  nueces y almendras caramelizadas) es la típica niña que a todo mundo le cae bien, es súper buena onda, platicadora, ella cuenta mil cosas, así ; Elena (pescado con puré de coliflor y coco con vegetales) es elegancia total, ni se imagina pero tiene a la gente a sus pies, y de postre tenemos a Braulio (merengue crujiente de nuez), el mejor confidente, de sangre ligera”.

Natalia Café: ensalada de betabeles y camotes rostizados con quinoa y frutos secos caramelizados, se disfruta con temas como Sabor a mí en versión swing, muy feliz.

“Desde chiquita tenía sensaciones raras de decir que la mezclilla me daba tristeza, no me gustaba cuando mi mamá me ponía unos jeans porque tenía la sensación de nostalgia para mí, su textura y color no me gustaban. Cuando comencé a crecer me daba un poco de pena porque la gente me criticaba, hasta que fui con un neurólogo ya grande me dijo que eso se llamaba sinestesia, fue ¡lo máximo! Porque fue una manera de explicar las cosas que sentía”, dice y asegura que le gusta hacer todo a través de la sinestesia porque “todo lo sientes más, es lo que me gusta”.

Elena Café: pescado con puré de coliflor y coco con vegetales encurtidos y polvo de algas, que se marida con canciones nostálgicas.

De ahí que sus recetas sean una sinfonía completa en la mesa, pues para ella “una música muy aguda o cierto sonido en el medio ambiente, me hace salivar, es como si estuviera ácido, y los graves me suenan amargos, las percusiones crujientes; las canciones rancheras las relaciono con insectos y el jazz me sabe a queso derretido. Siempre relaciono la música y los sonidos con los sabores, por eso cuando cocino una canción me gusta dividirla en dos sensaciones: normalmente en música la felicidad tiene tonos mayores y la nostalgia tonos menores, entonces cuando hay una canción nostálgica tiene ciertos sabores y lo que hago es poner chiles secos, para dar una nota ahumada”, razón por la que Gaby eligió cinco canciones que van de acuerdo a las personalidades de cada platillo y de esta manera compartir un poco con todos las sensaciones que le deja su creatividad culinaria. “Tienen que conectar el gusto con el oído y hacer ese match de las dos sensaciones porque les va a encantar”, concluye.

Braulio Café: Merengue crujiente de nuez, cremoso de queso con salsa de zarzamora y blueberries.

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