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Damos la bienvenida a los chiles en nogada

Una de las tempordas más esperadas de la gastronomía mexicana ha llegado para deleitar con uno de los platillos más emblemáticos del país: los chiles en nogada.

ANGELOPOLITANO

Uno de los restaurantes con la mayor y mejor oferta de chiles en nogada es Angelopolitano. Su chef, Gerard Quezadas, ha dedicado tiempo a la investigación de este platillo tan especial de la gastronomía mexicana, por lo que su propuesta abarca desde la receta más clásica (relleno de carne de res, pera lechera, manzana panochera, durazno criollo, acitrón, pasas, piñones, nueces y almendras) hasta uno vegano relleno de quinoa, otro de pato y el de cordero, cada uno con diferentes nogadas como la semidulce de nuez de castilla o la salada de nueces mixtas.

Este año la octava de chiles en nogada inició el 24 de julio, y debido a la contingencia sanitaria, ya cuentan con servicio a domicilio con repartidores propios.

ANGELOPOLITANO

  • Dirección: Puebla 371, colonia Roma
  • Reservaciones: Entre semana serán a partir de las 13:00 horas, se harán reservaciones con horario de llegada y una permanencia de 90 minutos. El fin de semana una primera ronda de 13:00 a 14:30 horas, la segunda ronda de 14:45 a 16:30 horas y la última a las 16:45 sin límite de salida. IG: @angelopolitanocdmx

EL BAJÍO

Los chiles en nogada con la tradicional receta familiar de Carmen “Titita” Ramírez Degollado, creadora de El Bajío, se encuentran ya disponibles tanto para comer en salón en las sucursales, como para recoger o para pedir a domicilio.

La temporad en este espacio se extenderá hasta el 20 de septiembre, para dar oportunidad de celebrar las Fiestas Patrias con este emblemático platillo.

“Lo más importante de servir el chile en nogada tal y como lo preparaban en mi casa desde pequeña, es mantener una tradición y al mismo tiempo defender nuestra cultura, ya que la gastronomía es también parte fundamental de nuestra propia identidad como mexicanos”, señala la cocinera y fundadora de El Bajío, Carmen Titita Ramírez.

Puede servirse capeado o sin capear de acuerdo a la preferencia del comensal, aunque para la propia Titita, su favorita es la versión sin capear, pues es más ligera y amable con el estómago.

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