fbpx

Un peluche te ayudará a focalizar la atención de tu hijo

Evita confundir una sencilla falta de concentración con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Ya pasamos la época en que los pequeños que padecían algún trastorno de atención eran llamados “niños problema”, pues no se sabía de este padecimiento y era confundido con mala educación y problemas de conducta.

Sin embargo, al popularizarse este trastorno, se llega a caer en el extremo, ya que padres de familia o maestros atribuyen cualquier falta de atención al TDAH. Por ello, especialistas de NEUROingenia junto con la marca Build-A-Bear Workshop, donde se pueden personalizar y “adoptar” peluches de un sinfín de estilos, compartieron algunas claves para determinar si lo que nuestros hijos necesitan es trabajar en su concentración desde casa o la valoración de un especialista.

Erika Proal, Regina Ojeda y Mónica Fernández explican que “la concentración es un estado mental que permite reflexionar sobre una sola cosa y mantener la atención en ella, por lo tanto es vital al momento de estudiar y realizar actividades que son importantes en el día a día”, aunque dependerá de la edad de cada niño, el tiempo y las actividades en las que pueda mantenerla. “En las primeras etapas de desarrollo (1 mes a 6 años de edad), es crucial detectar si nuestro hijo está atendiendo de manera adecuada”, aseguran.

Éste es un parámetro por edades:

  • Antes del año: el niño logra seguir objetos con la mirada cuando se mueven en diferentes direcciones.
  • De 1 a 2 años: el niño ya empieza a imitar lo que hacen los demás y puede quedarse escuchando una historia breve cuando se le está hablando a él. El niño logra mantener la mirada cuando se le está hablando.
  • De 2 a 3 años: Aunque ya están más activos en el juego, puede mantenerse jugando con lo mismo hasta que termine, sin la necesidad de estar cambiando constantemente de un juego a otro.
  • De 3 a 5 años: Se nota que el niño puede mantener su atención por periodos más largos de tiempo que antes. Puede mantener conversaciones sin perder el hilo. En el juego se concentra o al ver películas que son de su interés.
  • De 5 años en adelante: En la escuela puede estar concentrado y finalizar las actividades que se le ponen. En casa puede seguir tiempos e instrucciones.

Ahora, imagina que tú, como adulto, tienes días en los que estás agotada, con gran estrés o un malestar que te impide concentrarte en cosas rutinarias y simples, bueno, pues igual puede suceder con los niños.  En ocasiones, algunos ejercicios ayudarán a que mejore la atención de nuestro pequeños sin necesidad de medicarlos o someterlos a terapias que no necesitan.

Las especialistas nos dicen cuáles sí son los focos rojos que presentan cuando la falta de concentración y atención se pueden convertir en un problema al desarrollar TDAH:

  • La falta de atención ya está perjudicando el desempeño escolar y social.
  • Lleva con ese problema más de seis meses.
  • Es una constante y se presenta todos los días.
  • El problema vaya acompañado de falta de organización, planeación y de retención de información.
  • Que al mismo tiempo se esté generando algún problema de conducta y fallas para quedarse en un mismo lugar.

Buid a Bear

 

Erika Proal, Regina Ojeda y Mónica Fernández sugieren realizar juegos con un muñeco de peluche para incrementar los niveles de concentración. “Una característica muy particular de los menores es su gusto por el juego, es ahí donde los peluches pueden ayudar a nuestros hijos a trabajar y fortalecer habilidades de atención, mezclando el juego con el estudio”.

Niña y oso

La idea es trabajar en la atención selectiva, “la cual es definida como la capacidad para mantener una atención concentrada entre distractores o estímulos que compiten”. Ayudados también por la empatía que crean con los muñecos, “por ejemplo, podrían realizar rompecabezas en donde una de las piezas la deba poner el niño y la otra el ‘peluche’, aunque lo haga el mismo niño; y así nos podemos dar cuenta del proceso que está llevando para acomodar las piezas”.

Otra técnica es dar ciertas órdenes e instrucciones a los niños, que incluyan pasos específicos, para que consigan que el peluche logre alguna actividad como comer su platillo favorito. “El niño tiene que explicarle las instrucciones al osito con sus palabras y, muy importante, uno debe explicarle al niño que cada vez que hable con el oso tiene que mirarlo bien a los ojos para que así el osito pueda entenderlo y que juntos realicen la actividad”.

 

TEDDYBEAR

“Se les puede decir que le lean cuentos a su oso y le expliquen en sus palabras lo que ellos están entendiendo, y así de esta forma puedes ir revisando si el niño está enfocando su atención en las ideas principales”, detallan las expertas y lo recomiendan no sólo en el caso de sospecha, sino como una actividad lúdica y de aprendizaje que estrechará los vínculos entre padre e hijos.

 

 

Comenta