¡Llegaron las cerezas!

Junio y agosto es la temporada de este fruto, que de comerlo fresco te dará beneficios anticancerígenos, antiinflamatorios y un gran sabor.

 

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 Todos las hemos visto o probado en almíbar y como último paso para perfeccionar la estética de algún postre, gracias a su color rojo intenso. Sin embargo, pocos conocen el verdadero sabor de la cereza fresca, que es una reina al incluirla en el régimen nutricional.

Empecemos por lo que preocupa a muchas mujeres: el peso. De acuerdo con los agricultores de Cerezas del Noroeste, una ración de esta súper fruta contiene sólo 87 calorías, 22 gramos de carbohidratos, 1 gramo de proteína y 3 gramos de fibra. Lo cual la convierte en un gran snack o acompañamiento de las comidas.

Gracias a su bajo contenido de glucosa puede ser consumida por pacientes con diabetes “en cantidades recomendadas por su médico. Además podría reducir la resistencia de insulina y aumentar la tolerancia a la glucosa”, como lo dice Paulina Carranza, nutrióloga de Health On.

 

 

“Contienen poderosos anticancerígenos como la fibra, vitamina C, carotenoides y antocianina, los cuales pueden disminuir el riesgo de padecer cáncer”, asegura el doctor Miguel Ángel Montes, especialista en nutrición del Hospital DioMed.

Otra de sus bondades tiene que ver con las articulaciones, ya que son un poderoso antiinflamatorio, según Omar Zamitiz, entrenador profesional: “Sus fitoquímicos podrían reducir la inflamación y el dolor por artritis y lesiones”.

 

CEREZA RAINIER

 

Entre sus componentes se encuentran los flavonoides, que protegen las células neuronales, ayudan a reducir el estrés oxidante y combaten la demencia que provoca el Alzheimer; también, contienen alta concentración de potasio, por lo que su consumo es ideal entre los pacientes con tratamientos de hipertensión.

Así que decídete a poner “la cereza del pastel” en tus comidas de verano y consume cerezas frescas rojas y variedad Rainier, las cuales estarán en su mejor momento.

 

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