LAS EMOCIONES ENGORDAN

A veces sucede que por más verduras y ensaladas (sin aderezo), que comamos, no adelgazamos. ¿La razón? Según el National Center for Biotechnology Information, cuando nos enojamos o estamos muy estresados, el cuerpo segrega dos hormonas: adrenalina y cortisol, que estimulan el aumento del azúcar en la sangre, provocando subida de peso.

El sistema nervioso y las hormonas, además de regular las emociones, influyen en nuestros hábitos alimenticios, lo que explica nuestra tendencia a comer cuando estamos ansiosos.

Por otro lado, el proceso bioquímico asociado con el mal humor genera inflamación que impide que las células liberen energías, por lo que no queman calorías suficientes, provocando que engordemos.

La conclusión no es que comamos todo lo que se nos antoja pero con una actitud alegre y desinteresada, no, más bien intentar tener un equilibrio emocional y un buen humor, pero siempre cuidando lo que comemos y haciendo ejercicio. Esa, es la formula perfecta.

Comenta