La dieta de la fertilidad

Normalmente pensamos que la dificultad para quedarse embarazada depende de alteraciones genéticas u hormonales o de determinados trastornos ovulatorios. Pero hay otra realidad mucho más cotidiana: nuestra alimentación.barnløshed1

Si, lo que comemos puede influir de manera directa en nuestra fertilidad. Hay diversos estudios como el del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que han constado que determinados aspectos relacionados con nuestro estilo de vida y con la alimentación también juegan un papel decisivo.

pregnancy-gestatio_2637113b

¿Qué hacer?

Más productos frescos y naturales: una mayor ingesta de productos frescos como frutas y verduras, ya que estos alimentos poseen determinados antioxidantes como resveratrol y vitamina C que degradan los radicales libres que pueden dañar nuestros óvulos.

Comer verduras o frutas que hayan estado expuestas a herbicidas y pesticidas también influye en nuestra fertilidad, pues existen muchas sustancias tóxicas que pueden alterar el ambiente hormonal y la reproducción. Estas sustancias se llaman disruptores endocrinos, disminuyen la fertilidad y pueden producir alteraciones genéticas heredables y problemas en el bebé que se está desorollando.

Según la organización EWG (Environmental Working Group), las frutas y verduras más contamindas con pesticidas son las manzanas, fresas, uvas, apio, espinacas, pimientos rojos, pepino, tomate cherry y papas. Sabemos que es difícil no consumir los disruptores endocrinos, pero hay que tomar en cuenta que en cuando más naturales sean los alimentos, menos cantidad de químicos lleven y menos procesados estén, problablemente menor efecto negativo tendrán sobre nuestra fertilidad.

La proteína animal es fundamental pues aporta hierro, y su deficiencia también es un síntoma de infertilidad. Por ello es fundamental tomar pollo, carne roja una vez a la semana y marisco de concha como almejas, mejillones y berberechos.

Pescado azul, sí, pero cuidado con el atún. Hay que incrementar la ingesta de vitamina D presente en el pescado azul ya que puede mejorar el entorno en el que se desarrollan los óvulos y, por tanto, la fertilidad. Pero a la hora de elegir este tipo de pescado es conveniente tener en cuenta que el mercurio, presente en los grandes túnidos (como el bonito o el atún rojo).

Cuidado con los latas y los alimentos envasados en plástico ya que pueden contener trazas de Bisfenol A que actúa como disruptor endocrino e interfiere en el ciclo hormonal. Lo mismo que los conservadores, los colorantes, las carnes grasas y las isoflavonas de soja.

Chocolate negro contra el estrés, pues los nervios inducen un retraso o, incluso, una inhibición de la hormona que desencadena la ovulación. Además, producen un aumento de glucocorticoides, de adrenalina y de noradrenalina que podrían disminuir la receptividad del útero o los embriones.

Menos azúcar blanca y harinas refinadas pues también pueden afectar al inducir picos altos de insulina, aumentar el porcentaje de grasa y en la grasa se producir una sustancia, la leptina, cuyo defecto o exceso están relacionados con la alteración de ciclos ovultarios.

Cuidado con el café y el té ya que pueden provocar vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Y es que ambas sustancias pueden dificultar la implantación del óvulo. El consumo de más de 200-300 mg de cafeína (2-3 tazas de café) se ha relacionado con una mayor incidencia de aborto espontáneo por desencadenar un defecto de flujo sanguíneo al útero.

Un déficit de ácido fólico y vitaminas B12 y B6 (presentes en las verduras y en la carne) aumentan una sustancia llamada homocisteína que favorece la formación de trombos y la aparición de abortos.

Magnesium-Rich-Foods2

 

Comenta