Bocados de Brasil para el fin de semana

 

A pesar de la amenaza de cancelación por el virus de Zika, inició el Carnaval de Río de Janeiro. Si se te antoja su cocina, en México existe un lugar que puede darte una probadita de auténtico sabor brasileño: el restaurante Rubaiyat México.

 

Sala-Restaurante-Rubaiyat

“Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy” es la filosofía de Rubaiyat, poema persa que habla de disfrutar la vida, tal y como se goza dentro de un feudo que guarda en su cocina los mejores sabores bajo el concepto “de la hacienda al plato”.

El éxito que tiene en Brasil, ha sido replicado en España, Argentina, Chile y en nuestro país. Aquí se ubica en la Ciudad de México, en la esquina de Presidente Masaryk y Wallon. El número 20 de la recién remodelada avenida corresponde al restaurante dirigido por el chef José Luis Ronquillo, quien se encarga de supervisar que tanto la calidad de la materia prima como el sabor de sus platillos te lleven directo a la tierra de la caipirinha.

Al entrar, el buen ambiente y excelente servicio te abren el apetito, el cual termina por rendirse ante los famosos panes de queso que llegan directo del horno a tu mesa. Ésta no es cuadrada ni redonda, sino con formas caprichosas de la naturaleza, pues es realizada a partir de troncos de madera de los árboles Ipé, que crecen en la Hacienda Rubaiyat, en Matto Grosso do Sul.

 

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Mientras revisas la carta, te sugerimos comenzar con un plato mixto de botana: berenjenas, jitomates rostizados, mousse de berenjena… y ¡más panes de queso! Otra opción es un carpaccio de portobello con aceite de trufa y piñones.

Si vas por primera vez, no lo pienses, un buen trozo de carne es lo mejor. Está la clásica picanhia, sin embargo el chef Ronquillo nos recomienda la mamiña de res, pues “aunque sea de menor precio, no quiere decir que su calidad sea inferior”, asegura. Los cortes se asan al momento, así que tardarán varios minutos; para no perder el ritmo, pide un taco de camarón tempura, sobre tortilla de harina. Al probarlo asegúrate que nadie te vea, porque se te irán los ojos al cielo.

Una vez recuperados de las samba que bailó tu lengua con el paladar, llegará el corte. El chef no se equivoca, un trozo de carne magra con el punto de cocción perfecto, acompañado de ensalada verde y arroz típico armarán uno de los mejores plato brasileiros que hayas visto. No sólo los carnívoros gozarán, su carta incluye pescados, mariscos y pastas, entre otros. Lo anterior maridado con vinos recomendados por un sommelier que te orientará para elevar la experiencia con su vasta cava.

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Por supuesto, la calidad de sus preparaciones no es fortuita, su ganado es estrictamente de libre pastoreo orgánico; desde el pan, los ahumados, curados y hasta los helados son elaborados en casa diariamente, con ingredientes originarios de Brasil o de productores artesanales locales.

Para cerrar y terminar con un sabor de boca dulce, nada como el crème brûlée con haba tonka.

Creme brulee

Hasta ahí vamos bien, súper bien con un plan para amigos, pareja o adultos. Pero si acudes con niños, Rubaiyat cuenta los fines de semana con área infantil, donde los pequeños encontrarán diversas actividades recreativas o videojuegos para que se diviertan bajo la supervisión del personal del restaurante. Además, cada quince días imparten clases de cocina para que los “meninos” aprendan a preparar sencillos platillos que comerán al terminar la lección. Se requiere reservación previa.

Si creías que hasta aquí llegaban, los sábados ofrecen de 13:30 a 18:00 horas un buffet de Feioada, pero la real y auténtica a base de frijoles, carnes y hortalizas. Por 450 pesos por persona –los niños pagan la mitad- te darás un festín que incluye barra de postres y una caipirinha.

 

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