Su bebé tendrá una discapacidad…

Por Francisca Saavedra*

Dígase lo que se diga cuando un bebe nace o en el proceso del nacimiento se ve afectado con alguna discapacidad, el impacto en los padres, en la familia y en general en el ámbito social se ve profundamente alterado.

Los adultos responsables, cuando los hay, tomaran cartas en el asunto en un entorno lleno de hostilidad, pero sobre todo de gente indolente, en ocasiones desde la misma familia y probadamente entre muchas autoridades de salud, sanidad, educación, desarrollo social, etc.

Ahí comienza el verdadero viacrucis para la familia, sobre todo para la madre, y ya entrado en años, para esa criatura que desarrollará la discapacidad.

Entre las Personas con Discapacidad (PcD) ya adultas hemos insistido en que más que ayudas económicas, que son muy necesarias, hacen falta proyectos multidisciplinarios y apoyos sociales.  En la ciudad de México, por ejemplo, el programa Médico en tu casa ha logrado detectar algunos casos y canalizarlos a las áreas respectivas.

En la mayoría de los casos no sabemos qué hacer y así pasan los años a veces condenando a esa PcD al encierro o llevándolo y trayéndolo esperando la cura milagrosa. En muy pocas ocasiones ENTENDEMOS que no se trata de una enfermedad y menos que sea reversible, aunque sus estragos los atenúe una atención temprana, es una discapacidad permanente que debemos aprender a manejar.

Por ello aplaudimos un programa que existe en una región de Colombia en donde un grupo de especialistas, estudiantes y voluntarios prestan ayuda a las familias donde hay una PcD. Este programa, apoyado por la autoridad del Estado, incluso soporta y presta ayuda a esos auxiliares de la familia para que aprendan a atender a la PcD, a sus parientes y que además gestione la ayuda psicosocial para que puedan sobrellevar la carga mental de esa labor.

Una persona con discapacidad intelectual o cognitiva, siempre va a requerir de un familiar o cuidador las 24 horas, acompañándolo. Una joven sorda, que estudió la universidad, la acompañó su mamá que dejó de trabajar para ir con ella a clases, se trata de una familia de escasos recursos. Terrible, porque esa misma joven que estudió diseño gráfico en la universidad con la ayuda de su madre, no ha podido entrar a trabajar porque no hay intérpretes de señas en las empresas. Debemos visibilizar las dificultades a las que se enfrenten las PcD y sus familias.

Durante los últimos 40 años, nosotros los adultos con discapacidad en México, hemos pedido a las autoridades universitarias en todo el país que parte del servicio social que exigen a los futuros profesionistas, lo hicieran proponiendo o tratando de aportar soluciones a las necesidades de las PcD y prestándoles atención directamente con el fin de que conozcan el tema de cerca, juzguen nuestras condiciones de vida con mucha información y creen conciencia social. De ser aceptada en forma voluntaria, después empujaríamos ante el Congreso una ley que exija este programa a las Universidades y Escuelas de Educación Superior en todo el país.

Pero, ¿qué opina usted?

 

*Francisca Saavedra. Es periodista, durante 30 años trabajó en Televisa, fue corresponsal en Egipto y Australia y su última responsabilidad en esa empresa fue la Dirección de Corresponsales Extranjeros. Fue una de las fundadoras de ECO, el sistema de noticias 24 horas. A los cuatro años le dio poliomelitis (en ese entonces no existía la vacuna), y desde entonces para poder desplazarse ha utilizado muletas, aparatos ortopédicos y silla de ruedas.

 

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