Periscope vs boletines…

Comunicar desde la trinchera anacrónica, el Talón de Aquiles de EPN

Por Leticia Robles de la Rosa*

Cuando el hartazgo ciudadano por la ineficiencia de la clase política se mezcla con un estilo de comunicar anacrónico, timorato y muy poco efectivo, el desgaste de un gobierno y su partido es natural, inevitable e incluso inexplicable, por las cantidades de dinero que se invierten, pero que no dan resultados.
En medio de un hartazgo ciudadano que lleva a no creer absolutamente nada que venga de instancias oficiales, y me refiero a éstas no sólo como fuentes del gobierno federal, sino de los tres niveles de gobierno y de los tres Poderes de la Unión, así como de los partidos políticos y todo lo que tenga que ver con una versión oficial, el anacronismo de quienes deciden las formas de comunicación evidencia la incapacidad para operar estrategias de contención de crisis.
Son muchos los casos en que las instancias oficiales quedan rebasadas por las batallas que se dan desde diferentes esferas políticas y sociales.
Los casos de Ayotzinapa, Tlatlaya, Casa Blanca, en el gobierno de Enrique Peña Nieto; los miles de muertos, desaparecidos y desplazados, junto con el enriquecimiento súbito de los panistas en el gobierno de Felipe Calderón, son ejemplos de que la fuerza de una verdad o mentira ciudadana es mayor que los millones de pesos que se canalizan a oficinas de comunicación social y a medios de comunicación.
Este domingo 19 de junio del 2016, Oaxaca fue escenario de un enfrentamiento entre los liosos integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los erráticos integrantes de la Policía Federal, con un saldo de muertes y heridos que es de lamentarse.
Y justamente este enfrentamiento también dio oportunidad de analizar las formas de comunicación e información que tienen la parte oficial y la parte de los ciudadanos, en este caso representados por la CNTE, para lograr la legitimación social de sus acciones, tener credibilidad y, por tanto, atenuar los impactos negativos hacia su trinchera.
Sin duda, ambas partes tienen mala fama entre la población. Ambas por sus excesos.
La CNTE aumenta su descrédito entre la población por sus afanes de rapar a maestros que cumplen, por insistir en no dar clases, por robar tiendas, por secuestrar autoridades, por cerrar vialidades, por hacer plantones, por mostrar a la población que ellos tienen un fuero de guerra que nadie puede destruir. La Policía Federal, por los casos de tortura grabados, por las arbitrariedades de algunos de sus integrantes, porque la figura policial en este país no genera respeto.
Pero este domingo 19 de junio vimos un manejo magistral de la CNTE de lo que son las redes sociales.
Conté 23 transmisiones en vivo, vía Periscope y otras aplicaciones, del mismo número de personas que, colocados desde la perspectiva de la CNTE, relataban en vivo los hechos, mostraban imágenes, respiraban el temor que les provocaba el enfrentamiento y dejaban ver a un cuerpo policiaco agresivo ante civiles que, gracias a estos relatos, se percibían víctimas con derecho a defender su vida.
Y de la otra trinchera. Nada. No había una sola persona, ya sea periodista o activista que dejara ver la realidad de lo que pasaba en Oaxaca desde el punto en que lo veía la Policía Federal. Sólo los tradicionales comunicados de prensa para desmentir fotografías falsas, decía la parte oficial. Boletines tradicionales, contra decenas de transmisiones en vivo.
El manejo o administración de las redes sociales no puede limitarse a pagar usuarios que suban información o que ayuden a bajar del Trending Topic temas incómodos y colocar otros como distractores. Las redes sociales son un inmenso potencial de acercamiento de las esferas del poder hacia los ciudadanos.
Pero en el actual gobierno no existe idea de este uso de las ventajas tecnológicas. Ayer, la CNTE pasó de ser la organización que ya tenía harta a gran parte de la población, a la organización a quien le mataron integrantes, a quien reprimieron y a quienes el Periscope dejó escuchar sus respiraciones estresadas en medio del enfrentamiento y verlos correr para resguardarse o para atacar.
Seguro vendrán las entrevistas, los boletines, las filtraciones oficiales. Eso es de cajón, porque es parte de la idea anacrónica de comunicación oficial.
Y desde la trinchera de sus oponentes vendrán las críticas, los pronunciamientos, los gritos en defensa de los derechos humanos y una nueva crisis para este gobierno, tanto el de Enrique Peña Nieto como el del saliente Gabino Cué, gobernador de Oaxaca.
Pero no puede ser de otra forma mientras el anacronismo de pagar notas, de promover personalidades, con publicidades pagadas y de presionar a versiones oficiales no se entere que la comunicación en este Siglo tiene que dejar ver rostros, historias y acercar a la población respiraciones y voces cercanas.
Un boletín, señores, no puede con una transmisión de Periscope.

image*Leticia Robles de la Rosa: Es periodista y experta en los temas de Educación, Política , Elecciones y Congreso de la Unión. Actualmente cubre la información en el Senado de la República y es una reportera de Primera Plana

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