Los costos que no quieren ver*

El cambio climático es una de las mayores amenazas para la humanidad porque está desestabilizando la vida del planeta. Los desastres causados por este mal de origen antropogénico han obligado a millones de personas a abandonar sus hogares. No sólo eso. En unos casos están matando la biodiversidad y lo que nos da de comer, en otros, transformando ecosistemas valiosísimos y necesarios para el equilibrio ambiental. Sumemos a esto las pérdidas económicas y la inacción de algunos cuya ignorancia es supina.
Es un hecho. Los patrones del clima empeoran. Hace unos días se supo que el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, conocido como “la bóveda del fin del mundo” y “el Arca de Noé del siglo XXI” —porque ahí se salvaguarda una enorme biodiversidad de especies de cultivos que servirá para alimentar a la humanidad en caso de una catástrofe global— se inundó debido al deshielo del permafrost o hielo permanente.
Esta bóveda, enterrada en lo más profundo de una montaña helada, se encuentra en el Círculo Polar Ártico, en la isla de Spitsbergen, Noruega, y como los hechos y la ciencia lo han demostrado, esa región se deshiela irremediablemente, debido a que las temperaturas son cada vez más calientes.
Afortunadamente, los paquetes que contienen las semillas no fueron alcanzados por el agua y la directiva de The Crop Trust —el organismo internacional encargado de preservar la diversidad de cultivos y velar por la seguridad alimentaria— ya trabaja en las modificaciones estructurales para evitar que el agua del deshielo se vuelva a acumular en los alrededores de la entrada del búnker, inaugurado en febrero de 2008.
Pero la amenaza persiste.
La semana pasada, México fue sede de la 5ª Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres, llevada a cabo en Cancún, y ahí Amina Mohammed, vicesecretaria general de Naciones Unidas, dijo que los desastres cuestan 520 mil millones de dólares anuales y ponen a 26 millones de personas en la pobreza, lo cual representa un riesgo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, la vulnerabilidad de las naciones se agravó con el cambio climático.


En el caso de nuestro país, de 2013 a la fecha las tormentas y huracanes ocasionaron la muerte de 800 personas y pérdidas económicas por 143 mil millones de pesos, de acuerdo con información de la Presidencia de la República.
Aunque México es reconocido a nivel internacional en materia de prevención y protección civil, los esfuerzos deben ser mayores. En esta temporada se prevén 27 ciclones tropicales, 16 en el Pacífico y 11 en el Atlántico. El cambio climático será un factor relevante en la intensidad con la que lleguen.
Por eso debe iniciarse, lo más rápido posible, la reducción de gases de efecto invernadero —dejar de quemar combustibles fósiles— porque, de otra manera, los esfuerzos de prevención para disminuir los riesgos por desastres serán rebasados por el deshielo acelerado de los polos, lo cual está aumentando el nivel de los mares, haciendo más violentas las tormentas, así como lluvias extremas, inundaciones y sequías más mortales.
El calentamiento global no da tregua y nos sigue pegando sustos. Al igual que el Ártico, la Antártida se derrite y, paradójicamente, se está volviendo peligrosamente verde.
Investigadores han descubierto que en el sur del continente el musgo ha crecido más de lo habitual en los últimos 50 años. Y el glaciar Thwaites —el más grande del mundo—, junto con los otros del Mar de Amundsen, por el deshielo, han pasado el punto de no retorno de acuerdo con la NASA, lo cual aumenta el nivel del mar. Y eso sugiere una catástrofe para todo el planeta.
Pero todo esto a muchos sigue dándoles igual. No importa si son personas públicas o no, líderes mundiales o no.
Ahí está la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ahora, en la reunión del G7, demostró su infinita ignorancia y prepotencia.
Como EU continúa con la revisión de su política sobre cambio climático, no estuvo en posición de tomar una decisión sobre el Acuerdo de París.
Trump así lo tuiteó: “¡Voy a tomar mi decisión final sobre el Acuerdo de París la semana que viene!”.
Porque a él, a su gabinete y a muchos republicanos —movidos por el interés de las empresas de combustibles fósiles, las cuales acrecentaron su dominio sobre las políticas ambientales—, la verdad, no les corre el tiempo.
Una cosa es cierta y la canciller alemana, Angela Merkel, fue clara: no es posible seguir confiando en los Estados Unidos de Donald Trump.
Y todo apunta a la salida de EU del acuerdo, por ello, las potencias europeas y de otras latitudes del planeta tienen la obligación de tomar el liderazgo en materia climática, porque los costos y daños a la humanidad serán mayores e irreversibles.
Twitter: @lorerivera

*Artículo publicado en Excélsior (29/05/17).

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