La engañifa anticorrupción

Rodeado de altas expectativas, propiciadas irresponsablemente por la izquierda y la derecha, por un juego electoral que simuló poner fin a las corruptelas que en este país parecen tener sólo una paternidad: la priista, el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) mexicano nace no sólo incompleto, sino herido profundamente en su principal fortaleza: la credibilidad.

El martes 18 fue la fecha legal que tenía el Senado para elegir al Fiscal y a los magistrados anticorrupción, y así el miércoles 19 naciera el SNA.

¿Qué ocurrió?

Pues la evidencia irrefutable de que todo el show mediático del 2016 sólo derivó en una engañifa político electoral.

La engañifa, dice la Academia de la Lengua Española, es un “engaño artificioso con apariencia de utilidad”. Eso es, en suma, el SNA.

¿Por qué?

Primero. Durante semanas escuchamos y vimos a los senadores del PAN y el PRD en una serie de show mediáticos para dejar en claro que ellos querrán el sistema anticorrupción y que el PRI y el Verde no. Sin embargo, el PAN y el PRD ni pío dijeron sobre el artículo Primero Transitorio de la reforma al Código Penal Federal en materia anticorrupción, que deja en claro que sin Fiscal Anticorrupción no entra el nuevo tipo penal para castigar a los corruptos.

¿Engañifa? Claro, porque es mentira que el titular de la PGR pueda poner en operación la arista penal del paquete anticorrupción, simple y sencillamente, porque no entrará en vigor mientras no haya Fiscal Anticorrupción y, por lo tanto, después de tanto espectáculo y desgaste que sólo buscó ganar espacios mediáticos como una fórmula electoral, resulta que todo seguirá como hasta ahora. La PGR con sus innumerables casos por resolver y un Código Penal Federal anacrónico.

Segundo. Durante semanas vimos y escuchamos a los senadores del PAN y el PRD acusar al PRI y al Verde de no permitir que la llamada por ellos Ley Tres de Tres se aplicara a todos los servidores públicos y de proteger a los corruptos con esas artimañas. Hace unas semanas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó en claro que no se puede meter a una plataforma pública toda la información de un servidor público, porque también son ciudadanos y también tienen derecho a la privacidad.

¿Engañifa? Claro, porque todo seguirá exactamente como está ahora. Desde hace tres años, hay una plataforma pública de los servidores públicos, administrada por la Secretaría de la Función Pública, en la que se puede consultar la Declaración Patrimonial de los burócratas, desde el más modesto hasta el más poderoso. Claro, algunos no acceden a que sea pública. La diferencia es que ahora se espera que todos la hagan pública.

Tercero. A lo largo de varias semanas del año pasado escuchamos a los senadores del PAN y el PRD, junto con organizaciones sociales, vendernos la idea de que la Ley Tres de Tres era una revolución democrática; un instrumento que iba a ayudar a terminar con la corrupción, al exhibir a los servidores públicos en su riqueza y conflicto de intereses.

¿Engañifa? Claro, porque la improvisada Tres de Tres que administran organizaciones sociales no ha servido más allá que para hacer noticias escandalosas. Se descubrió que la senadora perredista y líder nacional de ese partido, Alejandra Barrales, tiene n departamento de lujo en Miami ¿Y qué pasó? Nada. Se descubrió que el senador ex perredista y ahora de Morena, Zoé Robledo tiene una empresa que hace negocios con el gobierno de Enrique Peña Nieto ¿Y qué pasó? Nada.

Cuarto. Los gobiernos de los estados tienen una retraso importante en la elaboración de las leyes y los nombramientos de sus fiscales y magistrados.

¿Engañifa? Claro, porque todo seguirá como hasta ahora.

Quinto. Y el más grave de todos, las pifias cometidas por los ciudadanos que impulsaron el Sistema y que lo han reducido a un espacio que le da trabajo a sus amigos y donde todo queda entre los mismos.

  1. a) Al menos uno de los ciudadanos que eligieron al Comité de Participación Ciudadana, columna del Sistema, Juan Pardinas, empleado de la Coparmex y presidente del IMCO, tenía contratos con la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y participó en la elección de un organismo que también va a revisar el trabajo de la Auditoría. Imagine que en lugar de Juan Pardinas, se llamara Óscar Espinoza. ¿Verdad que no es correcto?
  2. b) Durante la elección de ese Comité, Gerardo Lozano obtuvo mejor puntuación que Marie Claire Acosta, pero no quedó, porque la calificación no fue el único criterio que se tomó en cuenta para integrar el Comité de Participación Ciudadana, según aclararon los seleccionadores. ¿Con qué calidad ética un Comité de Participación Ciudadana, que es la columna vertebral del SNA, podrá exigir a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por ejemplo, por qué le entregó un contrato para construir una vía exprés a Acapulco, que fue la peor calificada de las empresas que participaron en la licitación?
  3. c) En el proceso de elección del Secretario Técnico del SNA, el Comité de Participación Ciudadana decidió no respetar la ley y eliminar el requisito de la edad para abrir la convocatoria a más personas, pero además, el proceso exhibió cómo el Sistema ha quedado en manos de dos grupos; Transparencia Mexicana y el IMCO. ¿Cómo es posible que los ciudadanos que nos van a ayudar a luchar contra la corrupción incurran en una violación a la ley y caigan en el conflicto de intereses, que es una de las modalidades de actos de corrupción que ellos van a vigilar?

¿Y ante todo esto qué ocurre? El PAN firme en que no habrá Fiscal Anticorrupción. Dice que es porque quiere un Fiscal Fuerte, pero no se atreve a mencionar por nombre y apellidos a quienes de las lista de candidatos a Fiscal serían los fiscales “arrodillados” ante el poder.

El PRI firme en que no se mueva nada hasta que el PAN decida mover una pieza. Y eso es corresponsabilidad en la omisión del Senado.

Los ciudadanos encargados de SNA prefieren denostar a sus críticos que corregir públicamente sus errores.

Lo cierto es que el poderoso SNA que se diseñó en el papel, quedó hasta ahora en una engañifa.

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