En el PRI, de lo perdido a lo que… ¡se salve!

La llegada de René Juárez busca poner en marcha la maquinaria priista que fue desplazada

Cuando en el año 2000 el PRI perdió la Presidencia de la República ante Vicente Fox, logró conservarse como la primera fuerza política en el Congreso de la Unión, con 209 diputados y 59 senadores.

El PAN se quedó con 206 diputados federales y 47 senadores, con lo cual ganó la Presidencia, pero no fue la primera fuerza política del país.

Contrario a lo que muchos jóvenes piensan, recordar la historia no es un ejercicio de nostalgia, sino una necesidad constante para explicar fenómenos actuales y prever escenarios futuros.

Así, las cifras de las elecciones del año 2000 demuestran que no necesariamente quien gane la Presidencia de la República es en automático la primera fuerza política del país, aunque Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto sí lo hayan logrado, con una mayoría legisladores federales pertenecientes a sus partidos.

Y esa es la apuesta de los priistas que lograron sacar de su dirigencia nacional a Enrique Ochoa y colocar en ella a uno de los suyos, el ex gobernador de Guerrero René Juárez Cisneros, y a quien confían la recuperación del ánimo partidista para remontar en las preferencias electorales.

Las encuestas dicen que el PRI está en un alejadísimo tercer lugar, con porcentajes de intención de voto que no tuvo ni Roberto Madrazo en el año 2006, cuando el PRI cayó al tercer lugar.

José Antonio Meade tiene la mitad de porcentaje de intención de voto que tuvo Madrazo en su momento y aunque las encuestas electorales han demostrado no ser certeras en su trabajo, sin duda tienen un impacto en el ánimo y la operación de los seis millones de priistas que hasta el miércoles se sentían abandonados y que ahora tienen la confianza en que pueden recuperar terreno.

La cúpula del PRI apuesta a que la operación correcta de la famosa maquinaria priista, ahora al mando de un político que sí la conoce, les ayudará a estar en condiciones de disputar la Presidencia de la República. Están convencidos de eso. Desde su perspectiva todavía no es tarde. Todavía no hay realidades fatales para ellos.

Pero lejos de la cúpula, los operadores y los militantes priistas tienen una apuesta real con René Juárez Cisneros como presidente nacional. Que el PRI logre una mayoría en el Congreso de la Unión o, al menos, se coloque con un número importante de legisladores que lo haga indispensable para la construcción de acuerdos. La apuesta para esos priistas es mantener el poder desde el Congreso de la Unión, que cada día se convierte en la zona de mayor peso político en todo el país, incluso al grado de opacar al Ejecutivo Federal.

Los priistas de tierra, como ellos mismos se dicen para diferenciarse de la cúpula, confían en que ahora sí tendrán los apoyos para la operación en las comunidades más alejadas, en los municipios, en las ciudades, no sólo para lograr triunfos en las nueve gubernaturas que están en disputa y en sus congresos estatales, sino también para fortalecer a sus candidatos al Congreso de la Unión y evitar así el colapso del partido.

Esos priistas de tierra tienen confianza en que la maquinaria electoral vuelva a funcionar y los nombres de Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Ismael Hernández Deras, Miguel Ángel Osorio Chong y Rubén Moreira, ex gobernadores que ya han demostrado que saben ganar elecciones en sus estados y que conocen bien cómo opera el priismo, se escuchan desde este jueves como parte fundamental de esta etapa en la que buscan remontar en las preferencias electorales.

Tal parece que René Juárez registró un primer triunfo, al infundir ánimos y esperanza entre los priistas.

Esperemos a ver si la realidad no les estalla en la cara.

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