Lo hecho en México sí importa

¿Por qué nos conflictúa ser y reconocernos como mexicanos?

Lo hecho en México sí importa, a mi me importa. Me atañe saber qué hacemos bien y en dónde fallamos, porque este es mi país, porque con mi trabajo, el pago de mis impuestos, con la educación de mis hijos y la formación de mi núcleo familiar le aporto algo o mucho a este país. Tú que me lees  seguro también aportas y mucho desde tu trinchera.

Entonces, ¿por qué nos conflictúa ser y reconocernos como mexicanos?, ¿por qué le escatimamos méritos a quien sobresale, a quienes nos representan en el mundo?, ¿por qué le buscamos el lado negativo?. ¿Por qué nos pesa el brillo o talento de un paisano, compatriota, vecino, compañero de trabajo?

Lo hecho en México está bien hecho. Y no me refiero, por supuesto, al relanzamiento de una vieja campaña que pugnaba por que se consumieran preferentemente productos nacionales, más por el hecho de serlo que por su propia calidad. Me refiero más bien a lo ocurrido aquellos días en la noche de los Óscares, en la que el nombre de nuestro país brilló como nunca antes.

No me quiero referir a Guillermo del Toro, porque de sus méritos ya se ha dicho mucho, y además su trabajo y talento hablan por sí mismos.

Lo que quiero destacar es el contenido de un video difundido en YouTube del colectivo Hunters, dedicado justamente a los haters mexicanos que reniegan de los logros de los paisanos. Un inspirador mensaje de 3:20 minutos que presenta imágenes de mexicanos que no se dejaron intimidar por el conformismo y demostraron que sí es posible competir al tú por tú con los representantes de grandes potencias y en su propio territorio. Frente a la reiterada frase “quién te diga que no se puede”, el video proclama “hazlo”, y ante la pregunta final “¿cómo diablos lo hiciste?”, concluye con la frase épica de Del Toro: “I’m mexican”.

Y sí, justo es decir que, aunque el momento estelar de la ceremonia de Hollywood fue consagrado al cineasta tapatío, también se debe reconocer el esfuerzo de dos presentadores que, proviniendo de la televisión comercial, lograron incursionar por méritos propios en la Meca del Cine: Eugenio Derbez y Eiza González. Los dos fueron objetos de burlas más crueles, pero ninguna de ellas eclipsa el hecho de que su presencia en el Dolby Theatre era el fruto de su propia lucha contra la adversidad que todo migrante enfrenta.

Cuando pienso que lo hecho en México está bien hecho, pienso sobre todo en Coco, que aunque es una producción estadunidense, está basada en la tradición mexicana del Día de Muertos y requirió, para su realización, de un amplio trabajo de investigación en varios estados de la república. Por ese motivo, logró que el nombre de nuestro país resonara globalmente, tanto como si la hubieran hecho paisanos.

Fue significativo que los anunciadores de los premios que obtuvo la película de Disney-Pixar aludieran al contenido de ésta y no a sus empresas productoras. Cuando el actor guatemalteco Oscar Isaac –integrante del elenco de La Guerra de las Galaxias– leyó el contenido del sobre con el ganador de Mejor Película Animada, gritó: “Viva Latinoamérica”. Minutos después, Lin Manuel-Miranda, músico neoyorquino de origen puertorriqueño y quien es una de las principales estrellas actualmente en Broadway, dijo “And the Oscar goes to México” al anunciar que Coco ganaba también en la categoría de Mejor Canción.

Aquí explico mi frase inicial: Coco triunfó porque, en lo esencial, estuvo hecha en México y tomó años de investigación en nuestro cultura de parte de sus realizadores para poder captar correctamente el significado de una tradición viva.

Lee Unkrich, director de Toy Story 3, estadunidense originario de Cleveland sin antecedentes familiares o de otra índole con México o Latinoamérica, consideró que la mejor decisión era viajar con su equipo varias veces a México y conocer in situ cómo era la celebración, convivir con familias y entender la idiosincracia nacional.

Pero un buen ejemplo del grado de profundidad que alcanzó esa investigación es la canción Recuérdame. Sus autores, Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez fueron entrevistados por el periodista de Excélsior Salvador Franco, a quien explicaron que tuvieron que sumergirse en la música de intérpretes como Javier Solís, Jorge Negrete, Lola Beltrán y Pedro Infante.

En las ceremonias en las que Coco obtuvo premio, incluida la del Oscar, Lee Unkrich daba las gracias en español al pueblo de México y remataba sus discursos con la frase “Representation matters” (la representación importa). Y sí, como también importa lo que está bien hecho. Y su triunfo confirma que nuestro país también puede inspirar que las cosas estén bien hechas.

Yo soy hecha en México y ¿tú?

 

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