Alta costura convertida en arte

El diseñador de moda Kris Goyri y el artista plástico Aldo Chaparro unen su talento para crear dos piezas únicas que reflejan la unión de su creatividad.

Las expresiones artísticas permiten cada vez más el trabajo colaborativo, un ejercicio de interacción entre diversas áreas de la creación, más allá del acto de expresión en solitario, que genera un diálogo mayormente inclusivo. Así lo consideraron el artista plástico Aldo Chaparro y el diseñador de moda Kris Goyri, quienes fusionaron su talento en dos obras únicas.

Si bien el desarrollar proyectos en conjunto es una actividad centenaria, el hecho de que virtuosos de distintas áreas creativas, que pudieran parecer ajenas como el arte, la moda, la gastronomía o la música, es un acto cada vez más recurrente. “Es un poco el entender toda la contemporaneidad en todas sus obras, porque ahora la información es mucha, y ya no puede ser tu aportación valiosa si sólo la entiende un sector que se está perdiendo de todo lo demás”, afirma Aldo.

ESPLÉNDIDA CONEXIÓN

Esta aventura que culminó en una pieza textil y una instalación mixta, comenzó a iniciativa de Kris, con el objetivo tan cotidiano para los artistas como el de crear, y “crear desde otro punto, tener otra manera de inspirarte, salirte de tu zona de confort y enseñar que son dos materias que al parecer son muy distantes pero que convergen de una manera tan sencilla, que se pueden lograr cosas muy especiales”.

El estudio de Aldo Chaparro, ubicado en la colonia Roma, es el sitio que resguarda el resultado de tres meses de trabajo, del ir y venir de ideas, conceptos y recuerdos de los viajes que el plástico ha hecho por el mundo, incluyendo su natal Perú.
El estudio de Aldo Chaparro, ubicado en la colonia Roma, es el sitio que resguarda el resultado de tres meses de trabajo, del ir y venir de ideas, conceptos y recuerdos de los viajes que el plástico ha hecho por el mundo, incluyendo su natal Perú.

En la primera obra, se aprecia un conjunto inspirado en las esculturas de Chaparro. “Me encanta la artesanía que se encuentra en nuestro país, así que fue lograr una pieza que estructuralmente se inspira en uno de los tótems de Aldo, muy geométrico, estructurado, y darle diversidad, color y textura. Se vuelve una pieza que embona”, comenta el diseñador, al tiempo que señala la parte superior, la cual atesora elementos con un significado especial.

“Aldo ha ido coleccionando por sus viajes textiles bastante interesantes, y yo también a través de México”, abunda sobre los materiales utilizados para confección de la prenda que muestra un lúdico recorrido por la artesanía nacional, desde el norte hasta el sureste del país, y que alcanza la cultura de las cordilleras andinas. Con un minucioso desarrollo de la técnica patchwork se unen bordados istmeños de Oaxaca, chiapanecos; zarapes provenientes de Tlaxcala y Tenango o textiles de India, Bali y Perú, que juntos crean una historia contemplativa de la unión de un fortuito encuentro.

Para la segunda obra, una instalación que incorpora una prenda característica de Kris Goyri, con siluetas orgánicas, intervenida por Chaparro, seleccionaron “un vestido en un corte clásico de la marca, un lienzo en blanco para Aldo, a fin de que él experimentara en éste. Al momento que lanzó la pintura fue toda una experiencia al ver cómo una pieza se transforma, cómo adquiere color, textura y profundidad para darle un significado diferente”, recuerda el diseñador.

El proceso de construcción para Aldo, fue similar al que desarrolla en su obra, dejando que la materia se exprese a través de sus emociones. “Fue un poco dejar que el azar actuara. Es como jugar tenis, tienes una parte de control pero otra que no sabes qué cosa va a pasar”, enfatiza sobre el ejercicio de lanzar pintura, de manera libre, sobre el entorno, para teñirlo de emociones azules. “Éste es un color con el que he estado trabajando. Cuando lo vimos fue unánime, estuvimos completamente de acuerdo que tenía que ser ese azul; además, genera una conexión muy linda entre el blanco y el negro”.

Ambas creaciones conversan en medio de un espacio que también se reinventó. “Las pinturas son nuevas, ésta es la primera vez que no hablo en un lenguaje geométrico, realmente se ha dado en el camino, mientras estábamos haciendo una cosa, aparecían las pinturas y tenían que ver con el detalle floral del vestido de Kris”, asegura Aldo sobre las obras expuestas en las paredes de su estudio, el cual contendrá por unas semanas el universo de dos mentes que ya no podrán ser ajenas.

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