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Acoso laboral y sexual

1 de cada 4 mujeres en el trabajo ha experimentado un acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo, de acuerdo con el INEGI.

Se dice que toda relación humana implica un componente de poder, ya sea entre parejas, colegas y, por supuesto jefe y empleado. Cuando el poder es utilizado para fines no éticos y que afectan psicológica o físicamente a alguno de los implicados, sobre todo dentro de las empresas, las consecuencias tienen efectos devastadores para la víctima y en el entorno de trabajo.

El acoso laboral se entiende como cualquier tipo de abuso u hostigamiento de una persona hacia otra. El agresor tiene el objetivo de intimidar, humillar o amedrentar, ya sea emocional o intelectualmente, a otra persona con la finalidad de excluirlo de la organización, o bien, para imponer su dominio.

De acuerdo con el Comité de Cultura Institucional con Perspectiva de Género, se estima que la violencia laboral ha aumentado 30 por ciento en el último año; sin embargo, en muchos casos estas situaciones no se denuncian por miedo a represalias.

El hostigamiento sexual corresponde a conductas intimidatorias, verbales y físicas, de índole sexual, trasgrediendo normas formales e informales de comportamiento.

En términos de estadísticas, los niveles organizacionales más bajos presentan más situaciones de acoso, siendo este escalafón donde hay más empleados. Además de tener consecuencias en la salud de las víctimas, las empresas se ven seriamente afectadas por la disminución en la productividad debido al riesgo existente de trabajar en equipo, desmotivación, absentismo; constante rotación del capital humano; los gastos generados por los procedimientos administrativos e indemnizaciones; dificultad para llenar las posiciones vinculadas al acoso sexual y el deterioro de las relaciones interpersonales en la organización.

Es responsabilidad de las empresas promover un clima de respeto y educación, dando a conocer a sus integrantes los códigos de ética. Por ejemplo:

·         Contar con un marco legal de actuación que contemple sanciones administrativas para asegurar su cumplimiento

·         Tener un procedimiento interno para la denuncia de actos sistemáticos de acoso 

·         Promover campañas informativas y de sensibilización con especial énfasis en la problemática y acciones para cambiar las actitudes de hostigamiento

·         Incorporar indicadores de salud para detectar el nivel de riesgo de la organización y de sus miembros ante situaciones de acoso

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