A los 12 años migró a Chihuahua sin saber leer ni escribir

Viajó sólo con su hermano de 14

Estas historias de la vida real fortalecen mi fe en el ser humano, me enorgullecen, mantienen viva mi esperanza de tener un mejor país, con excelentes ciudadanos.

Les platico esta historia que ocurrió en Chihuahua:

Mauricio González Bautista tenía 12 años cuando decidió abandonar Veracruz para buscar mejores oportunidades de vida. Migró hacia el norte del país acompañado sólo por su hermano de 14 años.

Cuando abandonó su tierra y dejó a sus padres, no sabía leer ni escribir. Hoy, 5 años después, ya concluyó la primaria y está por certificar la secundaria en el Instituto Chihuahuense de Educación para los Adultos (ICHEA), gracias a su fuerza de voluntad al acudir con regularidad a la Plaza Comunitaria “El Aliviane”.

Mauricio llegó a Chihuahua sin conocer a nadie, su única compañía era su hermano, apenas dos años mayor que él. Buscaron un empleo, Mauricio encontró uno en una florería de la ciudad, donde podía hacer actividades muy simples que no le implicaran ni leer ni escribir.

Este empleo en la florería, cuenta, era mejor que lo que tenía en su ciudad natal, donde laboraba medio tiempo a sus 12 años.

Transcurrieron los días y Mauricio comenzó a buscar donde podía estudiar. Llegó por referencias a la Plaza Comunitaria el Aliviane, pero no pudo inscribirse porque ahí se imparte educación para adultos y él apenas tenía 12 años. Él no desistió y decidió acudir a las clases de oyente.

El ICHEA no le cerró las puertas y le brindó clases de lectura, mientras llegaba un permiso especial solicitado al Instituto Nacional de Educación para Adultos (INEA), para inscribirlo de manera formal. El proceso le llevó unos meses.

Foto: Coordinación de Comunicación Social del Gobierno de Chihuahua

En cuanto aprendió a leer y escribir recibió su primera constancia. Mauricio se motivó y decidió continuar con la primaria y, al terminarla, inició con la secundaria abierta.

Todos los domingos Mauricio asiste a “El Aliviane” sin falta para estudiar y presentar sus exámenes: “quisiera dedicarle más tiempo a la escuela para terminar más rápido y poder entrar lo más pronto posible a la prepa, pero solo puedo los días que descanso en el trabajo” menciona el joven.

Para sus asesoras “es un muchacho muy independiente y dedicado a sus estudios” y al trabajo, como también comentan sus compañeros, quienes han vivido estos 5 años el progreso de Mauricio.

Convencido de los beneficios de la educación, el joven deja un mensaje final: “Acérquense al ICHEA. Yo aprendí a leer y ahora sé que puedo terminar una carrera. Estas vacaciones que iré a Veracruz a visitar a mis padres que no veo desde hace 2 años, les voy a entregar mi certificado”.

Qué historia! Y seguro hay muchas más por ahí de jóvenes que no se conforman con un destino adverso. ¿Qué opinas?

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